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11.06.2005

Ensoñando prosas y férreos vaivenes

Tienen toda la razón los que dicen que la literatura refleja mejor que nada a una sociedad, pero esa afirmación no debe entenderse como que todos los que se dedican a ella tengan grandes rasgos en común con Dante, pues la comparación vendría a ser como si el vendedor de basuco quisiera ponerse al nivel del dueño de Carrefour y reivindicar las virtudes del comercio.
______La cosa cierta es que quien quiera entender a Colombia tiene que prestar atención a la literatura que se produce, tanto en el pasado como ahora. Si bien no todos los artífices son Dante, todos son representativos de su sociedad y de su tiempo. Es decir, ese papel de la literatura no se debe entender como que la obra escrita reproduzca un mundo, sino que es parte de él. El escritor es el testigo, pero también es el testimonio.
______Una columna reciente de Eduardo Escobar me llamó la atención sobre la novela de William Ospina, de la que «El Tiempo» publica un capítulo. Y allá fui, lleno de curiosidad pues el novelista es inolvidable para mí después de firmar una «Carta abierta a las FARC» en la que les atribuía un gran papel en el futuro de Colombia y les reprochaba que secuestraran gente de clase media, como si secuestrar potentados sí fuera legítimo.
______Quiero aclarar con eso que mi punto de vista no es neutral respecto del escritor-personaje. Tampoco pretendo con este post ejercer la crítica literaria, sino simplemente comentar la prosa del fragmento que publica «El Tiempo». Ignoro si el capítulo publicado es el comienzo de la novela, o si la frase con que comienza pretende ser continuación de la final de un capítulo anterior. En cualquier caso nos encontramos con el mismo torpe artificio:

Pero esa historia, que es también la mía, había comenzado casi veinte años atrás

Pero esa historia, que es también la mía, había comenzado casi veinte años atrás, en una noche tabernaria de Panamá, cuando tres hombres audaces y ya maduros se jugaron su último aliento delirando una expedición imposible.
______¡El genio literario no podía prescindir de comenzar a mitad de una frase, no vaya a ser que lo estimen inferior al «Finnegans»! Y claro que la frase tendría que arrastrar rasgos que evoquen un texto anterior, por eso tiene que ser la complicada forma «había comenzado». No podría ser «Pero esa historia, que también es la mía, comenzó veinte años antes», quedaría «poco literario», ya veremos qué es eso «literario» que se salva a toda costa.
______No podía venir a ocurrir que el personaje del siglo XVI usara un lenguaje del siglo XVI, ni menos que se expresara con sencillez o claridad: ¿han de ser naturalistas todas las novelas? ¿Por qué no va a haber novelas escritas a la manera de los locuaces abogados bogotanos del siglo XX (¿y XXI?) que tras leer a García Márquez le cogieron el truco a las frases largas y alambicadas, a los adjetivos desconcertantes, al uso diestro del diccionario? ¿Eh? ¿Por qué? ¿Es que estaba cerrado el siglo XVI a las posibilidades del espíritu?
______Los adjetivos escogidos en esta frase dan que pensar, son ajenos a cualquier uso de cualquier época, pero enaltecen la cultura del lector. Lo «tabernario» es lo bajo y soez, lo propio de la taberna, cosa que le interesa muy poco a Ospina pues le basta con que el lector se entere rapidito de que estaban borrachos, pero ¿se imagina alguien tabernas en la época en Panamá? ¿Ha visto el lector un pueblo de 300 habitantes? ¿Cuántas tabernas encuentra ahí? No hablemos del primitivismo de la época.
______Claro que a la distinción que trascienden los adjetivos se añade la amenidad de los lugares comunes, rasgo del lirismo tropical que siempre aparece en esta clase de escritores: «se jugaron su último aliento», ¿no sería el penúltimo, habida cuenta de todo lo que les esperaba? Da igual: el lector ya lleva la fascinación de la frase cortada, la distinción del «había comenzado», la aventura del «audaces y ya maduros», el refinamiento de la «noche tabernaria», hay que darle un respiro con algo que si bien es conocido no resulta propiamente ajeno a sus aspiraciones, en absoluto carente de «literatura», pero en fin: un alivio, hay que prepararlo para la perla siguiente.
______Hace ya varios años, cuando yo ultrajaba y resplandecía en el foro de Caracol (para que vean que yo también puedo usar enumeraciones así), escribí un post explicando de qué manera el reclutamiento de niños sicarios para la justicia social tiene un gran parecido con la seducción de una doncella: la comezón ya está ahí, sólo hace falta un poco de halago, de arte, de efectos oportunos, de un encadenamiento acertado de los temas o motivos... Exactamente eso mismo pasa con la prosa de Ospina, la comezón ya está ahí, la necesidad del lector de integrarse en el mundo de los doctores, de rodearse de cultura como la que exhibe a veces el primo abogado de estrato 6 cuando lo invita a uno a una fiesta a la que asiste incluso algún ex ministro. En cuanto el lector está patidifuso, ya se abre de piernas o mata a alguien, porque se satisface esa necesidad de ascenso social gracias a la cultura.
______Figúrense que esos vergajos no tuvieron mejor ocurrencia que «delirar una expedición imposible». A ver quién se atreve a mejorar la frase, joder. En esa «transitivización» parece resumirse toda la labia manipuladora de nuestros leguleyos. ¿Quién ha oído algo así? El lector de repente se encuentra ante algo superior, ante una magia para la que su entendimiento es insuficiente. Si el lector es artista o estudiante de artes o de letras, la defensa de esa audacia artística lo haría «capaz de matar», como una diciente canción colombiana de otra época.
______Hace tiempo que quiero escribir un post sobre ese gremio de los artistas colombianos porque son los que representan mejor que nadie el sentido último de nuestra sociedad esclavista. En cuanto se los trata un poco, saltando por encima de su inverosímil ignorancia, no se encuentra más que el viejo orgullito del «petimetre» de toda la vida. Son fósiles como la prosa de Ospina, pero siempre se escudan en su título en artes para estar a salvo de ser observados. No hay ningún gremio tan parasitario, tan odioso y, por supuesto, tan unánimemente mamerto como ése. Es que del latinajo medio conocido y mal usado (como «de motu propio» en lugar de «motu proprio»), se pasó a la «instalación» como nuevo disfraz de una dominación que nunca ha tenido otro sustento que la violencia. El artista es el hijo del doctor, y cada generación de parásitos esclavistas es más cruel, más mezquina y más presuntuosa que la anterior.
______En una ocasión Borges se burlaba del historicismo en arte y literatura porque en lugar de prestar atención a la calidad de las obras se fijaba en la novedad: ese aspecto define la actitud de los artistas de una republiqueta de mierda, el que quiera encontrar algo parecido tiene que hurgar en la producción de ciertos países centroamericanos o antillanos. ¡No hay estudiante de letras o de artes que no esté pensando en introducir cambios más importantes que los de James Joyce, Arnold Schönberg o Jackson Pollock, crear un antes y un después! ¡Y para eso todos se inscriben en la corriente de moda, siempre y cuando no comporte mucho trabajo! Lo triste es que uno lleva décadas y décadas viendo reproducirse exactamente eso mismo, cosa que traté de explicar una vez en un comentario en el blog de un necio que interpretó que yo me erigía en portavoz de mi generación. Sin remedio, el artista encuentra un trabajo en el Estado cuando la cosa no resulta y no puede parasitar a otros Estados más ricos. Así consigue integrarse en el estrato 6 y seguir mirando por encima del hombro a los «incultos», por mucho que guarde la secreta humillación de no haber superado a Kandinsky.
______Ese culto de la revolución artística lo comento en relación con el gracioso verbo «delirar» antes de «expediciones», porque la fascinación, la cultura, la audacia de la expresión sólo responde a la valoración de esa clase de licencias y novedades. El que encuentre una sola vez en una obra importante de un clásico, incluido García Márquez, que se use un verbo intransitivo como transitivo, podría contar a los lectores dónde lo encontró. Es que Ospina opera con la audacia del genio, con una licencia liberadora nos lleva más allá de la cárcel del lenguaje y condensa en una palabra eso que significa en el texto a la vez «planear», «soñar», «proyectar», «organizar», etc., con el aspecto onírico de esa aventura americana. Genial.
______Pero no vayan a creer que Jaime Ruiz es menos: con energía modesta y expansiva, obceca prosas que existen laberintos, que mueren gramáticas al ritmo trepidante en que la cándida noche panameña duerme lascivias nunca consumadas ni consumidas tras el fragor de los océanos en la rígida, obscena, pueril anunciación de un destino ya para siempre oculto en el misterio de nuestro pasado.
______Por favor.
______El primero de ellos era Francisco Pizarro, cuya infancia fue tan ruda que sobrevivió amamantado por una cerda en los corrales de Extremadura. El segundo era Diego de Almagro, quien tenía fortuna pero más ambición. Un varón de cuerpo contrahecho, de rostro en el que las partes parecían más grandes que el conjunto, y de valor incomparable. El único hombre blanco que podía seguir y alcanzar a un indio por el rastro, en pleno monte, aunque le llevase gran ventaja, compitiendo con ellos en sigilo y destreza para leer las señales en troncos y lianas. El tercero era el vicario de Panamá, Hernando de Luque, quien sólo sabía que sus dos socios eran capaces de meterse al infierno si les decían que había oro adentro. Hartos de codiciar en vano algún mando en las islas, los tres soportaban su estrecho horizonte bajo los calores del istmo, en las rancherías insalubres donde Pedrarias Dávila, carcomido de envidia, descabezó a Balboa creyendo que así podría arrebatarle su fama y su océano. Pizarro, macizo como un toro y ya de más de cuarenta años, necesitaba jugarse sus restos en una expedición salvadora. Lo desvelaba el relato de cómo su amigo Cortés sometió a Moctezuma, un rey indescifrable que jugaba en un palacio con muñecas, la descripción de un reino de templos feroces y de barcas floridas, y tantos hechos labrados para la leyenda: la tarde suicida en que fueron quemadas las naves para que nadie intentara el regreso, los avatares de la noche triste, proezas escritas en sangre y en oro que se había hecho repetir muchas veces por los testigos. Estaba seguro de que el mar de Balboa sería su fortuna: a Pascual de Andagoya, explorador de las costas lluviosas, indios del Chocó que se arriesgaban por el océano en delgadas canoas le habían hablado de un imperio riquísimo en las costas del sur. Una noche Pizarro compartió aquel rumor con sus dos amigos, y al soplo de leones del vino lo llenó con adornos fantásticos, con riquezas y precisiones que en realidad desconocía. En un rincón penumbroso de la taberna los tres juraron requisar palmo a palmo las costas hasta dar con el reino y repartirse en porciones iguales los tesoros y las dignidades que rindiera la empresa. Parece un cuento de borrachos, y lo sería, si después el destino no les hubiera dado con creces todo lo que tramó su delirio esa noche. Allí mismo concibieron el contrato que más tarde Pizarro firmó con su honda cruz de analfabeta enérgico, al lado de las firmas rebuscadas y temblorosas de sus socios y de los notables de Panamá que lo respaldaban, un contrato en el que volvían a jurar de veinte maneras distintas que todo sería distribuido en tres partes iguales. Y como un refuerzo poderoso, dividieron después en tres partes una hostia consagrada por Luque, para que el lazo irrompible que unía sus esfuerzos fuera el propio cuerpo de Cristo.
______No hay mejor manera de avanzar en la historia que leerla con la solemnidad que le corresponde. Haga el esfuerzo el lector de poner los nudillos del pulgar lo más cerca que puede de las axilas, eleve los codos, los hombros y el cuello y vuelva a leer el párrafo. No hay otro modo. Aunque puede que por partes...
______El primero de ellos era Francisco Pizarro, cuya infancia fue tan ruda que sobrevivió amamantado por una cerda en los corrales de Extremadura.
______Y después se quejan de la falta de imaginación. Tras el breve párrafo inicial el lector ya está lo suficientemente trastornado como para dejar pasar el elemento legendario. ¡La sombra de Rómulo y Remo! Joder.
______El segundo era Diego de Almagro, quien tenía fortuna pero más ambición.
______El elemento críptico que determina la «clase» no necesariamente es la búsqueda de giros largos o palabras raras, también estas elipsis. Bueno, yo he leído varias obras literarias de abogados colombianos en las que eso abunda, «pero muchas más» obras clásicas y traducciones, y eso nunca aparece. En un primer momento el lector no entiende, pero cuando ve qué es, recuerda que tiene que admirar a Ospina. Genial. ¿Que usted no entiende si Almagro tenía más ambición que fortuna, o más ambición que Pizarro? Ese espacio que genera la palabra liberada de los rígidos y globalizadores axiomas de la gramática es el terreno de la imaginación. Un muladar, no exagero.
______Un varón de cuerpo contrahecho, de rostro en el que las partes parecían más grandes que el conjunto, y de valor incomparable. El único hombre blanco que podía seguir y alcanzar a un indio por el rastro, en pleno monte, aunque le llevase gran ventaja, compitiendo con ellos en sigilo y destreza para leer las señales en troncos y lianas.
______Es que ni en Tarzán, tras uno que se alimenta con leche de cerda, el otro es contrahecho y de partes desmesuradas: esos efectos de cómic son los mismos de la prosa, pero el probable lector o sólo está soñando con encontrar un acomodo en el estrato que en justicia le corresponde o en estar al día, sin la laguna en la cultura correspondiente. ¡Hugo, Paco y Luis también aprendieron a descifrar las marcas en los troncos, joder!
______El tercero era el vicario de Panamá, Hernando de Luque, quien sólo sabía que sus dos socios eran capaces de meterse al infierno si les decían que había oro adentro.
______La descripción de la codicia no podía ser más literaria, más digna de la sensibilidad de la época y de la necesidad de recrearla: ¿no les parece que los guionistas de telenovela apreciarán el hallazgo?
______Hartos de codiciar en vano algún mando en las islas, los tres soportaban su estrecho horizonte bajo los calores del istmo, en las rancherías insalubres donde Pedrarias Dávila, carcomido de envidia, descabezó a Balboa creyendo que así podría arrebatarle su fama y su océano.
______El que conozca un poco la historia de Pedrarias tal vez dude de esas motivaciones, sobre todo porque el descubrimiento del Pacífico no añadía mucha precisión sobre sus dimensiones. Pero nuestro lector aprendió en la escuela que Balboa descubrió ese océano, no se le va a dejar de recordar el dato consolador, en medio de «estrechos horizontes», «rancherías insalubres», «codiciar algún mando» y demás amenidades.
______Pizarro, macizo como un toro y ya de más de cuarenta años, necesitaba jugarse sus restos en una expedición salvadora. Lo desvelaba el relato de cómo su amigo Cortés sometió a Moctezuma, un rey indescifrable que jugaba en un palacio con muñecas, la descripción de un reino de templos feroces y de barcas floridas, y tantos hechos labrados para la leyenda: la tarde suicida en que fueron quemadas las naves para que nadie intentara el regreso, los avatares de la noche triste, proezas escritas en sangre y en oro que se había hecho repetir muchas veces por los testigos.
______¡Es que hay tanto! No puede haber prosa de abogado sin lugares comunes deprimentes, como el ser «macizo como un toro», sin alusiones de jerga como «jugarse sus restos», sin imprecisiones ajenas a toda objetividad histórica, como la amistad entre Cortés y Pizarro, sin elementos pintorescos y exagerados, como el rey jugando con muñecas, sin adjetivos absurdos como los «feroces» templos (feroz = que obra con ferocidad y dureza), de imágenes gratas como las barcas floridas... La emoción estética puede llegar al clímax con imágenes inolvidables como las tardes suicidas. La «intelligentsia» local se encuentra ante el gran acontecimiento que en cierto modo la reivindica, que permite al bloguero evocar la ocasión en que habló con el gran novelista o incluso atribuir mérito a su cuentico del mismo estilo.
______Estaba seguro de que el mar de Balboa sería su fortuna: a Pascual de Andagoya, explorador de las costas lluviosas, indios del Chocó que se arriesgaban por el océano en delgadas canoas le habían hablado de un imperio riquísimo en las costas del sur. Una noche Pizarro compartió aquel rumor con sus dos amigos, y al soplo de leones del vino lo llenó con adornos fantásticos, con riquezas y precisiones que en realidad desconocía. En un rincón penumbroso de la taberna los tres juraron requisar palmo a palmo las costas hasta dar con el reino y repartirse en porciones iguales los tesoros y las dignidades que rindiera la empresa. Parece un cuento de borrachos, y lo sería, si después el destino no les hubiera dado con creces todo lo que tramó su delirio esa noche.
______Nótese el encadenamiento de adjetivos y sustantivos, a las costas lluviosas las siguen las delgadas canoas, el imperio riquísimo, los adornos fantásticos, el rincón penumbroso y las porciones iguales. Como ya he dicho, son las amenidades que permiten digerir el soplo de leones del vino y aquello que trama el delirio.
______Allí mismo concibieron el contrato que más tarde Pizarro firmó con su honda cruz de analfabeta enérgico, al lado de las firmas rebuscadas y temblorosas de sus socios y de los notables de Panamá que lo respaldaban, un contrato en el que volvían a jurar de veinte maneras distintas que todo sería distribuido en tres partes iguales. Y como un refuerzo poderoso, dividieron después en tres partes una hostia consagrada por Luque, para que el lazo irrompible que unía sus esfuerzos fuera el propio cuerpo de Cristo.
______Claro que no podía faltar el gazapo, la confusión de géneros («analfabeta» por «analfabeto»), pues el genio local crea sin traicionar a su comunidad, al tiempo que el esfuerzo de adjetivación adquiere características de estreñimiento («firmas rebuscadas y temblorosas») sin apartarse mucho de los lugares comunes («lazos irrompibles»).
______Y sólo con dos párrafos ya salió un post larguísimo, tanto que temo que pocos lectores llegarán hasta aquí. Por lo demás, lo que hay más adelante no es ni mejor ni peor, y créanme que mi escasa educación me veda el disfrute de una prosa tan excelsa. Sinceramente, creo que tampoco tendría mucho que añadir. El lector del libro que lea este post sabrá a qué atenerse, aunque creo que habrá más ofendidos que concordantes.

Comments:
No he leído Ursua. No ha llegado por acá. Leí un comentario bueno acerca de ella acá. Sospecho que el subtexto político que Ospina maneja no va a ser de sus afectos así que es sabio que se abstenga de leerla no sea que se gane un infarto.

Pregunta relevante: ¿Borges no representa también a esa casta de rémoras que describe con profusa emoción en su entrada? Pareciera, porque lo he visto nombrarlo varias veces, que usted lo pone por fuera del grupo, pero no sé bien por qué. Espero que no sea por sus peleas con Perón y la medalla que se dejó poner de Pinochet, en cualquier caso. Yo a Borges lo he leido decir las cosas más disparatadas. Si fuera por las opiniones políticas que dejó escritas aquí y allá, tocaría inevitablemente declararlo anarquista, y eso no es una buena cosa ¿o sí?.
 
A Jaime Ruiz lo que realmente le gusta de Borges es que nunca fue universitario. Eso de "bachiller ginebrino", lo priva.
 
Para J. El que disfruta de la prosa de Ospina era uno que despreciaba las discusiones con anónimos al tiempo que no podía desaprovechar la oportunidad para proclamar su superioridad, el mismo que nos cuenta en su blog que oye a Sibelius y a un músico desconocido... Por Dios, tal para cual. Ya basta que le guste esa pompa provinciana y ortopédica para clasificar al personaje.

Respecto a las opiniones políticas de Borges, teniendo en cuenta que poca gente ha leído todas las entrevistas que concedió, sería muy bueno que usted tuviera el registro de las cosas "disparatadas" que le leyó. El tema da para un post en País Bizarro. No tardaré en ponerlo.
 
Para el anónimo de las 10:02 AM:

Pues si se tratara de escritores importantes habría que hacer un esfuerzo grandísimo para encontrar a uno solo que haya estudiado literatura o letras, en cualquier país y en cualquier época. No tiene nada de especial que Borges no fuera a la universidad, tampoco fueron Thomas Mann o Hemingway, mientras que Faulkner o Proust sólo estuvieron por periodos brevísimos y Kafka o Musil estudiaron carreras ajenas.

En todo caso una cosa es la universidad en general y otra cosa es la universidad colombiana, por cuanto Colombia es un rincón de selva en el que unos macacos llevan a cabo una representación de la vida humana que poco a poco empiezan a creer que es la vida humana. Sería el tema de una obra de teatro interesantísima, que ciertamente no se le ocurrirá a ninguno de nuestros doctores.

Resulta que en los demás países a ningún doctor se le ocurriría pensar que ya que estudió le deben un sueldo por haber estudiado, y para que los instruidos vivan indignados porque las personas sin estudios ganan más dinero que ellos, estarían indignados consigo mismos. En Colombia el estudio impide trabajar y sí crea un acreedor de la sociedad que increíblemente obtiene todo lo que se propone gracias a que encarga a unos niños sicarios que le quiten los estorbos.

Llamar universidad a los antros en que esos macacos organizan sus carnicerías es otro escándalo de tantos.
 
Por cosas de la vida terminé en un curso de literatura de la universidad nacional donde hicimos una lectura bastante cuidadosa de los textos con contenido político de Borges. A mí me pareció muy interesante el tema y ahondé un poco más. Mi conclusión al final de la lectura de varias entrevistas y comentarios de tipo político fue que la mayoría de sus posiciones tenían un valor más lúdico que real. Borges disfrutaba el juego de mantener posiciones y argumentar a favor de ellas y en contra de las que se les anteponen. En algún artículo hace esta posición muy clara, y en una entrevista (desafortunadamente estas lecturas ocurrieron hace años y tengo que recurrir a mi frágil memoria en lugar de a las citas precisas) dice que sus actuaciones políticas -refiriendose específicamente al incidente con Pinochet- deberían juzgarse desde esa misma perspectiva.

La sensación que a mí me quedó tras leer esos escritos fue que a Borges le interesaba la política por más o menos la misma razón que apreciaba los temas religiosos: en ambos entreveía potenciales fábricas de ficciones (de la religión decía que debería ser una de las ramas centrales de la literatura fantástica). El trabajo de Borges, si uno lo recorre bajo cierta óptica, puede ser leido como el de alguien enamorado de las argumentaciones en abstracto despreocupado de las banderas que apoyen. En Borges es posible encontrar defensas y ataques asentados e inteligentes contra o a favor de todo tipo de cosas...

Yo creo que a Borges no le interesaba realmente la política. Al menos no de la misma manera que le interesa a usted o que me interesa a mí.
 
Para J: lo que pretendo escribir en mi post, al que tendré que dedicarle tiempo, es precisamente que Borges es un caso extremo de coherencia política, y que algunos de sus textos son lo mejor que se ha escrito sobre política en Latinoamérica, pero tengo que sacar tiempo.
 
Coherencia política localizada, la llamaría yo. Borges se contradice de texto a texto.

Espero su entrada. Lástima que no tenga una buena biblioteca de latinoamérica en esta universidad. En la gringa estaba mejor dotado. :)
 
Que pena lo bruta, qué es un bachiller ginebrino? fiona
 
Creo que el anónimo se refiere a que Borges estudió en Ginebra, Suiza, su "bachillerato", y luego no estudió formalmente nunca más.

Claro que ese grado que recibió en Ginebra bien podría a equivaler al de un BA gringo, según tengo entendido.
 
Si J., era a eso exactamente que me refería. Pero se trata de una broma. Jaime tiene razón: en el inventario grande de clásicos es difícil encontrar universitarios.
Y yo comparto su opinión J., a Borges cuando habla de política no se lo debe tomar muy en serio, es como cuando habla de esclavitud, o de religión. No solamente porque TODO era para él un pretexto para hacer literatura, sino porque después de su ceguera la verdad es que su visión del mundo estaba muy filtrada por versiones, viejas lecturas, imaginación y prejuicios.
 
A mí, por el contrario, me parece que Borges fue lúcido hasta el final de sus días. Eso de que la ceguera contribuyó a desinformarlo no lo comparto. Él hasta el final conservó su inteligencia, su visión y su actitud juguetona con respecto a esos temas que levantan tanta molestia. Sus cinco discursos en una universidad gringa, no recuerdo la referencia exacta, son un ejemplo bueno de como cerca de su muerte seguía manteniendo esa actitud vivaz e innovadora que siempre lo caracterizó.

Creo que la única posición política de Borges abiertamente mantenida durante toda su vida fue que era antiperonista, pero esa no se debía tanto a lecturas profundas ni argumentos centrados sino a los problemas que trajo el régimen Peronista para la familia Borges.
 
Para Fiona: sí, es la explicación que da J.

Me abstendré de decir nada más sobre Borges porque espero que haya una discusión con más elementos después, en un blog que no esté dedicado a problemas del lenguaje.

Pero me llama la atención que no haya ningún comentario sobre el post. Prueba de que los gustos nos acarrean los peores disgustos en esta vida, pues tal vez nos expresen mejor que nuestras opiniones o que muchas otras cosas derivadas de las circunstancias.

Claro, me llama más la atención lo que resulte en ese post de las cuestiones puramente estéticas o lingüísticas que de su proyección política o ideológica. Me resulta muy difícil explicar hasta qué punto la lectura de Borges me resulta algo grato mientras que la de Ospina me produce malestar. Creo que eso está antes de cualquier actitud política, que es algo que nos define más.

Aunque a veces parezca que a uno lo define cierto "talante", cierta expresión exterior. Y parece que muchos sólo prestan atención a eso.
 
"A mí, por el contrario, me parece que Borges fue lúcido hasta el final de sus días. Eso de que la ceguera contribuyó a desinformarlo no lo comparto. Él hasta el final conservó su inteligencia, su visión y su actitud juguetona con respecto a esos temas que levantan tanta molestia"

Para J.
Ojo, mi afirmación NO es que Borges haya perdido lucidez después de su ceguera, lo que digo es que su nivel de INFORMACIÓN era deficiente: no oía radio, no leía periódicos, solo algunas veces fue a cine. Yo creo que de no haber quedado ciego, sus posiciones se habrían actualizado mas, aunque claro esto es una hipótesis indemostrable. Pero insisto, la lucidez y el carácter lúdico de Borges hasta sus últimos días no son discutibles.

Disculpas Jaime: esto parece un post en casa ajena.
 
Perdón, Anónimo. Leí más de lo que había. Por otro lado, no se preocupe por usar el weblog de Jaime para escribir textos largos. Creo que eso a Jaime le gusta. ¿O me equivoco?

Pasando a otro asunto, tiene razón, Jaime. Yo quería decir también algo sobre la entrada y me volé por andar pensando en Borges.

Me dio la impresión de que su crítica está más fundada en sus sentimientos hacia a Ospina que en una lectura sincera del texto. Sospecho que si el autor fuera de sus afectos (o al menos no de sus desafectos), su comentario nunca habría sido tan negativo. Como quien dice: parece que escribe esto con el corazón y no con la cabeza (aunque la cabeza indudablemente participa).

Creo que su intención es hacer quedar mal a Ospina a como de lugar, sea como sea que el texto esté escrito, así sea valiéndose del uso de un adjetivo para a partir de ahí construir una supuesta intencionalidad del escritor y asociarla con los estereotipos que tanto le gustan. Mejor dicho, para efectos prácticos, habría podido hacer el mismo ejercicio de desmembramiento con una carta de Ospina a la mamá más o menos con los mismos resultados.

Lo malo de hacer esto así es que, así algunos de sus puntos sean acertados, el tono tendencioso lo hace perder credibilidad.

Para terminar, debo decir que el tema de esta entrada está realmente lejos del tema general de este weblog porque, aunque se supone que trata sobre el uso del lenguaje en un texto de Ospina, en realidad es una excusa para repetir un discurso que ya ha escrito en varias ocasiones. La única novedad es que en esta ocasión se centra en los artistas, pero por lo demás todo esto yo ya lo había leído antes.

Debería hacer un decálogo de posiciones de País Bizarro para no tener que volver siempre sobre los mismos puntos.
 
Para J: tiene razón en que a mí no me molesta que la gente "postee" en mi blog. Más aún: no entiendo que a alguien le moleste. ¿Siente el patrón de un blog que se le roba protagonismo? Yo debo de tener demasiado arraigada la tendencia al protagonismo, porque casi me molesta pensar en alguien que al final salta y dice: "Bueno, ¿qué pinto yo aquí? Me hace sentir mal pensar en eso.

Respecto a la tendencia a repetir los mismos argumentos, tiene razón, es que son el motivo por el que tengo un blog.

Pero acerca del post, al menos es una opinión. A mí sinceramente me gustaría que se pasara por encima del discurso ideológico y se fuera a la pura estética, al lenguaje, a los adjetivos y verbos. No creo que mi aversión a esa forma de escribir venga del afán de descalificar a Ospina, más bien no me gusta porque escribe así. Es verdad que está su actitud política, pero hay escritores que para mí son igualmente abominables desde ese punto de vista, como Molano, que me parece que escriben bien.

Esa forma de escribir tiene escuela en Colombia, mucho parentesco con los abogados. Muchos textos antiguos de Moreno Durán son así, aunque después ha tendido más bien a contenerse.

En fin, ojalá algún interesado en la prosa me dijera dónde un comentario de mi post sobre problemas lingüísticos es injusto o erróneo. Porque para ser sincero esos dos párrafos me parecen una colección de gazapos, por lo que los incluí en este blog.
 
Nuevamente jodiendo online con La Petite Merde.

Saludos y suerte,


LA MERDE
La Petite Merde
 
Acerca de la novela de Ospina, este escrito publicado en España:
http://romera.blogalia.com/historias/34879
 
Para el Anónimo de las 12:23

Bueno, a la persona de ese blog le gustó la novela.

Vea, de los autores que yo recuerdo: Moreno-Durán (al comienzo) y Fernando Cruz Kronfly escriben así, y por mucho esfuerzo que hagan no obtienen lo que se dice un reconocimiento clamoroso fuera de Colombia. Puede que escribir como Luis Sepúlveda no sea mucho más difícil, pero la cosa cierta es que esa prosa resulta molesta para cualquiera acostumbrado a leer con otra intención que darse aires.
 
Que indigestion mental leerlo a usted señor ruiz.

lastimosamente no volvere por aqui para leerlo de nuevo. Es el mismo anhelo de volver a la letrina despues de una noche con diarrea.
 
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