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9.03.2007

El sentido del deber y la interpretación del mismo

El verbo "deber" plantea numerosos problemas a la hora de considerar su uso correcto. El primero tiene que ver con su doble sentido como indicador de la obligación y de la probabilidad. Al respecto, el Diccionario Panhispánico de Dudas señala:

2. Funciona como auxiliar en perífrasis de infinitivo que denotan obligación y suposición o probabilidad:

a) deber + infinitivo. Denota obligación: «Debo cumplir con mi misión» (Mendoza Satanás [Col. 2002]). Con este sentido, la norma culta rechaza hoy el uso de la preposición de ante el infinitivo: «Debería de haber más sitios donde aparcar sin tener que pagar por ello» (Mundo [Esp.] 3.4.94).

b) deber de + infinitivo. Denota probabilidad o suposición: «No se oye nada de ruido en la casa. Los viejos deben de haber salido» (Mañas Kronen [Esp. 1994]). No obstante, con este sentido, la lengua culta admite también el uso sin preposición: «Marianita, su hija, debe tener unos veinte años» (VLlosa Fiesta [Perú 2000]).

_______Es importante tener en cuenta que la forma "deber de" para aludir a la probabilidad no sólo es correcta sino que es la que recomienda el DRAE:

6. tr. U. como auxiliar en las perífrasis, en las que añade una nota de inseguridad o probabilidad al verbo principal. Debe DE hacer frío. Debieron DE salir a pelear.

_______Pero eso no debe entenderse como que la forma "deber" sin la preposición sea incorrecta. De hecho, hay muchas situaciones en que se usan otros verbos para aludir a la probabilidad: "Tus padres tienen que ser muy ricos para pagarte esos viajes"; "Sus hijos serán sin duda los primeros de la clase, pero de decencia, poquita"; "La infección puede (podría) estar causada por un hongo". Lo inadmisible, y por desgracia cada vez más frecuente, es usar la forma "deber de" para aludir a la obligación.
_______Al respecto, existe otro problema. Cuando se buscan las definiciones en que "deber" quiere decir "obligación", se descubren matices que mucha gente desconoce por su escasa solvencia lectora. Éstas son las definiciones del DRAE:

1. tr. Estar obligado a algo por la ley divina, natural o positiva. U. t. c. prnl. Deberse a la patria.
2. tr. Tener obligación de corresponder a alguien en lo moral.
3. tr. Cumplir obligaciones nacidas de respeto, gratitud u otros motivos.

_______Es necesario entender ese aspecto "moral" del sentido de "deber". Las personas forzadas por la necesidad o por alguna coerción a hacer cosas que consideran deshonrosas no "cumplen su deber", y en esos casos es una incorrección usar ese verbo: "Se quedó sin dinero y por eso tuvo que mendigar a la puerta de una iglesia". "Es preferible pedir que tener que robar." No se podría decir "deber robar" porque precisamente robar es lo que no se debe hacer. Y en términos generales las acciones forzosas que no corresponden a la noción (moral) del nombre "deber" se explican con otros verbos y perífrasis verbales.
_______Ese uso incorrecto es muy frecuente en la prensa colombiana, por no hablar de otros contextos:

El Presidente Uribe, que iba a Cartagena a participar en el Congreso de Fenalco, debió postergar su viaje. Al parecer, el hecho fue provocado por una fisura ...
Antes del encuentro, el mandatario debió esperar a Moncayo casi por una hora...
La nave, que tuvo dificultades a la hora del descenso, debió llegar hasta un tercer ... Así, el primer intento debió ser abortado y también el segundo...
También debió sobrellevar en 1987 que su hijo menor muriera a los 17 años a causa de un accidente con un arma de fuego...
...
con una sucesión de bombas que duró tres días y ante la cual, el presidente Álvaro Uribe debió trasladar el comando de la Policía Nacional a la ciudad...
Debido a esto se debió repetir el proceso de lijado con las últimas lijas...

_______En todos estos casos habría debido usarse la perífrasis "tener que" ("haber de").

El mismo, la misma, los mismos

Para explicar el problema relacionado con estos términos voy a copiar un párrafo de un periódico colombiano:

Lo que buscamos es replantear la idea del centro de la ciudad como se le conoce hoy en día. Queremos convertirlo en ‘eje principal’ de Bogotá y para lograrlo lo primero que tenemos que hacer es que la zona sea atractiva para vivir en ella y lograr la repoblación del mismo”, explicó
Lizarazu.

______Hay que entender que "el centro" es sinónimo de "la zona", con lo que Lizarazu podría haber concluido con "lograr su repoblación". Es que al hacerlo alambicado parece más "culto", tal es la indigencia cultural de la mayoría de la gente.

Haga el siguiente ejercicio: levante el capó y observe la parte interna del mismo. Verá que en la placa interna se encuentran unas muescas, en el borde, al comienzo del capó, y en la mitad del mismo.

______Lo mismo: si el redactor hubiera terminado la primera frase con "la parte interna" o "su parte interna" nadie se habría confundido, pero hay que estar a la moda, incluso le resulta tan tentador seguirse expresando así que en la frase siguiente vuelve a hacerlo por mucho que sería muy sencillo explicar que las muescas están "en el borde, al comienzo y en la mitad del capó".

En la medida que Colombia rechazó el día de ayer, en forma enérgica, estas afirmaciones, Nicaragua sostuvo que no discutiría la parte probatoria de las mismas en esta fase del proceso y que lo haría cuando la Corte entrara a analizar el fondo del mismo.

______Aparte de que el comienzo de la frase debería ser "En la medida en que...", nótese que se podrían haber introducido otros "mismos":

"Nicaragua sostuvo que no discutiría la fase probatoria de las mismas en esta frase del proceso y que la misma lo haría cuando la Corte entrara a analizar el fondo del mismo".

Pero una redacción clara debería rechazar esos adornos penosos:

"Nicaragua sostuvo que no discutiría la parte probatoria en esta fase del proceso y que lo haría cuando la Corte entrara a analizar el fondo".

Quien quiera suscribirse al "El Tiempo" tendrá problemas más graves:

"... la forma en que procederá a su pago, los datos que dependiendo de la forma de pago sean necesarios para efectuar el mismo, así como los demás datos que CEET considere necesarios para que se pueda proceder a realizar una compra. Una vez se diligencia dicha forma electrónica, y la misma haya sido recibida por CEET, la Oferta de compra se entenderá perfecta y será obligatoria para el Usuario. CEET procederá a verificarla y decidir si acepta la misma. Ninguna Oferta obliga a CEET sino hasta la aceptación de la misma.

_______Ya no es "lo mismo", la dichosa muletilla aparece cuatro veces en pocas líneas, y en ningún caso sería necesario ni quedaría menos claro renunciando a ella:

"... la forma que procederá a su pago, los datos que dependiendo de la forma de pago sean necesarios para efectuarlo, así como los demás datos que CEET considere necesarios para que se pueda proceder a realizar una compra. Una vez dicha forma electrónica se ha diligenciado y ha sido recibida por CEET, la oferta de compra se entenderá perfecta y será obligatoria para el Usuario. CEET procederá a verificarla y decidir si la acepta. Ninguna Oferta obliga a CEET sino hasta su aceptación."

______Ahora veremos un comunicado de una alta corte más infalible que el papa (aunque tal vez no más papista que ¡el mismo!)

"Esta actitud desconoce que los Jueces de la República están sometidos únicamente al ordenamiento jurídico y quebranta la independencia de la función judicial, con lo que no sólo propicia una infundada desconfianza sobre esta Corporación, sino que busca deslegitimar, sin apoyo alguno, la actividad que la misma desarrolla con plena imparcialidad y objetividad, a la vez que la expone a serios peligros y amenazas", manifestó la corporación.

______Nadie habría entendido mal si los incuestionables (y amenazados, naturalmente) magistrados hubieran escrito: "la actividad que desarrolla con plena imparcialidad y objetividad". La mentira resulta más creíble cuando el sufrido lector tiene que jadear una vez más para llegar a captar el sentido.
______Respecto a ese vicio escribió un artículo excelente el fallecido académico Fernando Lázaro Carreter, artículo que se puede encontrar en su libro, "El dardo en la palabra", para quienes tengan acceso a él. Buscando referencias encontré este interesante Recetario sobre las expresiones analizadas por Lázaro. Absolutamente recomendable.


2.09.2007

Soy el único que me expreso correctamente

Disparates como este título se leen con bastante frecuencia en textos colombianos, y también se oyen. Podría hacerse una lista de casos en que se incurre en el mismo error:

______— Fuiste la que trajiste las ladillas a este colegio.
______— Yo soy aquel que por quererte doy la vida...
______— Fui el primero que me di cuenta de ese bulto.
______— Yo soy el que las pago.

______Para entender el problema habría que descomponer cada frase:
sujeto: El único que se expresa correctamente...
predicado: es Pedro («eres tú, mi maestro», «soy yo», etc.).
______Etcétera. Y el núcleo del predicado es ese verbo «ser». También se podría decir que el sujeto de la oración del título es el pronombre tácito, pero en ese caso la oración subordinada tendría un sujeto al que no se podría atribuir la conjugación de primera persona. Al respecto, pues se presta a casos complicados, copio lo que dice el Diccionario de María Moliner:
8) Oraciones declarativas.—Aunque consideradas como oraciones de relativo con antecedente, no lo son realmente ciertas oraciones que hacen papel de atributo, llamadas «declarativas»; como ‘este hombre es quien lo sabe’. En realidad, «quien» hace aquí de pronombre indefinido y no de relativo; y la identidad del contenido ideológico de «quien» y «este hombre» no es más que la identidad natural entre sujeto y atributo. El verdadero carácter de la oración se ve invirtiendo los términos: ‘Quien lo sabe es este hombre’. Estas oraciones declarativas presentan un problema de construcción: en la oración ‘la que lo sabe soy yo’, por ejemplo, hay dos oraciones: «la que lo sabe» y «soy yo»; las dos perfectamente construidas, con verbo y sujeto en tercera persona la primera, y verbo y sujeto en primera persona la segunda. Pero es que se dice también ‘la que lo sé soy yo’, y aquí hay ya una incorrección gramatical, puesto que a «la que», que es tercera persona, se le adjunta un verbo en primera; y no sólo esto: si la oración está en plural, la forma gramaticalmente correcta suena mal en oídos españoles: habiendo preguntado a varias personas cultas, aunque no versadas especialmente en gramática, sobre qué forma usarían, si ‘nosotros fuimos los que llegamos antes’o ‘nosotros fuimos los que llegaron antes’, sin excepción contestaron que la primera; y alguna, al decirle que también podía usar la segunda, contestó indignada que ni la había usado ni la usaría nunca aunque se lo mandasen.
______El gramático Bello considera más lógica la concordancia en tercera persona (‘la que lo sabe soy yo’). Otros consideran como más expresiva la concordancia con el antecedente (‘la que lo sé soy yo’). Parece, pues, aconsejable dar como toleradas ambas formas y advertir que, en plural, el oído español rechaza el verbo en tercera persona en la oración que tiene por sujeto el relativo. La G. R. A. no hace referencia a esta cuestión
.
______Y el Diccionario panhispánico de dudas, siempre más generoso, explica esto:
4.13. yo soy el que (o quien), tú eres o vos sos el que (o quien) + verbo. Se trata de oraciones copulativas enfáticas cuyo atributo es una oración de relativo sin antecedente expreso. Si el sujeto del verbo ser es un pronombre de primera o de segunda persona del singular (yo, tú/vos), el verbo de la oración de relativo puede ir, bien en tercera persona del singular, en concordancia estricta con su sujeto gramatical (el/la que o quien), opción mayoritaria en el habla culta: «Yo soy el que manda acá» (Soriano León [Arg. 1986]); bien en primera o segunda persona del singular, concordando con el sujeto del verbo ser, opción habitual en el habla coloquial y que expresa mayor implicación afectiva por parte del hablante: «Por primera vez en mi vida yo soy la que tengo el control» (Santiago Sueño [P. Rico 1996]). Si se invierte el orden y la oración de relativo antecede al verbo ser, es menos frecuente que el verbo aparezca en primera o segunda persona; así, es más normal decir El que manda soy yo que El que mando soy yo. Cuando el sujeto de ser es un pronombre de primera o segunda persona del plural (nosotros, vosotros), el verbo de la oración de relativo no va nunca en tercera persona, sino que la concordancia se establece siempre con el pronombre personal: «Nosotros somos los que mandamos» (Chase Pavo [C. Rica 1996]).
______Con lo que al menos en los textos conviene evitar construcciones como la del título.


1.09.2007

Criar patos, pavos, pollos y venderlos

Bueno, mi título no es lo más apropiado, pero todos los días uno se encuentra con enumeraciones en las que una rutina morfológica termina imponiéndose sobre el sentido y así se llega a sumar cosas que no tienen ninguna relación.
______Como norma general, la enumeración de dos cosas va unida por la conjunción «y». «Una cosa y la otra». Cuando hay más de dos elementos, se ponen comas en todos menos en el último, al que se hace preceder de la conjunción «y». «Vendió casas, carros, seguros, electrodomésticos y enciclopedias».
______Lo que es incorrecto y feo, y por desgracia muy frecuente (pero ya no lo será más en los blogs porque para eso está Gazapping), es que confluyan varias enumeraciones y al cerrarlas con la conjunción «y» se confundan. «Nos sentamos a la mesa, brindamos, conversamos, disfrutamos de las viandas, los pasteles, las frutas y nos reímos de la extraña peripecia que habíamos vivido aquella tarde». La parte final de esa frase debería ser «... los pasteles y las frutas y nos reímos...»
______Tener en cuenta la relación entre las cosas que se enumeran no es algo especialmente difícil, y sí puede salvarnos de exhibir una incorrección fea. Cuando la frase se alarga con varias enumeraciones, lo normal es que haya que terminar con «y» cada una de ellas. Puede que por no saber escribir correctamente nos toque criar patos, pavos y pollos y venderlos.

12.02.2006

Inclusive sin intencionalidad

Como ya he explicado en varios posts, la forma más fácil de cometer errores al hablar o escribir es ceder al afán de ascenso social recargando el lenguaje, igual que una persona excesivamente arreglada hace el ridículo si al mismo tiempo no lleva prendas y complementos de calidad o la combinación de los colores y estampados es estridente y desequilibrada.
______El caso más característico es el polisilabismo: es tan plebeyo el simple «uso» al lado de la sublime «utilización» que hace falta tener algo que decir para resistirse a emplear la segunda. Pero los casos son numerosísimos. Voy a copiar algo que acabo de leer en El Tiempo:
______Y si el modelo adquiere la forma del estigma, ello se debe más al modo de funcionamiento del modelo que a intencionalidades malévolas de quienes lo soportan.
______Y resulta que sólo pueden ser «intenciones», pues la intencionalidad sólo es el hecho de haber intención en algo, la cualidad de intencional. En la frase «El juez tendrá en cuenta la intencionalidad del hecho» se alude a que tendrá en cuenta el que fuera hecho aposta. No se podría decir «intención», porque aludiría a otra cosa.
______Otro término del mismo estilo, mucho más difundido, es «inclusive». Recuerdo haberlo leído mal usado inclusive en algún texto de García Márquez. La definición del diccionario es «Adverbio: incluyendo el último objeto nombrado», de manera que en una enumeración se podría decir: «Es un término que han usado Rojas, Ortiz, Mendieta, García inclusive», y en ese caso el adverbio complementa el verbo «usar». Y es usual también «Cerrado del 2 al 28 de septiembre, ambos inclusive».
______Pero en Colombia esa palabra se usa por lo general con el valor de una preposición, haciéndola sinónima de «aun», «hasta» «incluso». Resumiendo, es mejor evitar usarla, pues en su sentido adverbial es más bien rara. El interesado en profundizar sobre este tema puede consultar las definiciones en el diccionario de la academia.

11.22.2006

Los inecuos no son muy castizos

Uno de los neologismos de probable origen colombiano que más deforman y afean el español es la inequidad. Ojalá nos tomáramos en serio el trabajo de combatir el uso de ese término lamentable: el que dude de su incorrección puede buscarlo en algún clásico. ¿Qué es la inequidad? Veamos la definición del «Diccionario Panhispánico de Dudas»:

inequidad. ‘Desigualdad o falta de equidad’: «Una sociedad convencida de la inequidad del reparto de la renta y la riqueza carecerá del mínimo de cohesión social» (Fdz. Ordóñez España [Esp. 1980]). No debe confundirse con iniquidad (‘maldad o injusticia’; → iniquidad).

______Y la propia definición ya empieza mezclando las nociones: ¿qué tiene que ver la desigualdad con la falta de equidad? ¿Qué es «equidad»?

Del lat. aequitas, -atis. 1. f. Igualdad de ánimo. 2. Bondadosa templanza habitual; propensión a dejarse guiar, o a fallar, por el sentimiento del deber o de la conciencia, más bien que por las prescripciones rigurosas de la justicia o por el texto terminante de la ley. 3. Justicia natural, por oposición a la letra de la ley positiva. 4. Moderación en el precio de las cosas, o en las condiciones de los contratos. 5. Disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que merece.

______Y aparte de la «igualdad de ánimo» que no se sabe muy bien qué puede ser, todas las demás acepciones corresponden simplemente a «justicia». «Equidad» es «justicia», no es «igualdad», si a un hombre de cincuenta años de 1,50 m le dan la misma ración que a uno de quince de dos metros, hay igualdad pero no equidad. El «Diccionario Panhispánico de Dudas» está concebido para no incomodar a ninguna de las muchas academias, y el resultado es que se violenta el aparato lógico del idioma, por ejemplo en casos como el verbo «pegar».
______Pero es que la cita que atribuyen al político español no corresponde al uso corriente del término en Latinoamérica: él lo usa para suavizar el sentido de «iniquidad» (extrema injusticia) y en su frase sólo quiere decir «injusticia». En Colombia se usa con el sentido de «desigualdad». Los que hablan de «inequidad», sobre todo si son economistas o personas así, a menudo no establecen un juicio moral. La inequidad sólo es un término «culto» para aludir a la desigualdad.
______A fin de cuentas se empezó a usar a causa de la ligereza de algún mal traductor que no se tomó el trabajo de mirar el diccionario y a toda prisa fue poniendo «equidad» por «equality». El resultado se ajusta a la flexibilidad del lenguaje que necesita una política corrompida: hacer sinónimos los conceptos de «igualdad» y de «justicia» es lo mismo que hacer equivalente «negro» y «violador».


Se podría decir con justicia que ese término no es muy castizo. Vale la pena detenerse también en este término, pues incluso en un blog de El Tiempo dedicado al idioma se utiliza con el sentido de «correcto», «ajustado a gramática». Esto dice el DRAE:

3. Aplícase al lenguaje puro y sin mezcla de voces ni giros extraños.

______Quien se tome el trabajo de leer algún artículo de enciclopedia sobre el origen del español tal vez descubra que buena parte de la gramática con que se desarrolló el idioma simplemente es adaptación de la latina, la griega y las que habían desarrollado otras lenguas romances, como el italiano, cuando el español ya tenía cierto desarrollo. Es posible encontrar en los clásicos giros arcaicos como «la mi casa», o laísmos: esos giros son castizos, son puros en la medida en que no tienen mezcla de otras lenguas, a diferencia de la gramática formal. Pero no serían correctos hoy en día.
______Para precisar mejor esa noción de «castizo» conviene detenerse en la explicación que da el «Diccionario de María Moliner»:

(«Ser»; aplicado al lenguaje, costumbres, tradiciones, rasgos y demás manifestaciones de un país o una región). «Genuino. Propio. *Puro». Verdaderamente del país, región, etc. de que se trata y no falseado, espurio, advenedizo o mezclado con cosas ajenas: ‘Palabras castizas. Lenguaje castizo. Bailes castizos’. ¤ Se aplica al escritor que emplea un lenguaje castizo. ¤ «De casta». Se aplica a la persona que tiene las cualidades que caracterizan a los de la región, profesión, etc. a que pertenece: ‘Un aragonés castizo. Un torero castizo’.
(V. «*auténtico».)
¤ (adj. y n. calif.). Se aplica particularmente a los *madrileños que tienen la gracia desenfadada que se considera propia de las clases populares de esta ciudad: ‘Una madrileña castiza’. (V. «*CHULO»); y a los andaluces con la gracia propia de su región. ¤
(n. calif.). «Barbián. Chulo». Persona con desenfado y graciosa *desenvoltura: ‘¡Eres un castizo!’.

______Y es bastante fácil que cuando se dice que el habla de un campesino boyacense o de un torero no es muy castiza se esté cometiendo un gran error lingüístico, lo que ocurre es que precisamente es muy castiza, sólo que tal vez no sea muy correcta según las normas gramaticales actuales, o el uso apropiado del idioma (es decir, ajustado a las definiciones del diccionario). O también que se lea en un texto de un clásico o de un autor de otro país que algo es «castizo» y no se sepa a qué alude el término.


9.16.2006

Aclaración necesaria

Uno escribe un blog como Gazapping porque cree que cualquier persona puede llegar a conocer los errores lingüísticos más frecuentes y así evitarlos, pero el vicio éste de escribir en los blogs tiene el inconveniente de que es muy fácil echarse enemigos, sobre todo si uno no rehuye la polémica. Son personas que, sin que uno entienda el motivo, se dedican a denigrarlo, a tal punto que es fácil preguntarse ¿quién les dió derecho a juzgar lo que hacemos los demás? ¿Porqué esa obstinada y pretenciosa ingerencia en una tarea como ésta?. Claro que ellos dirán que el que está lleno de pretenciones es uno, pues uno es el que se pone a abrir un blog y a extender dictámenes sobre el lenguaje de motu propio, sin ser muy conciente de las propias limitaciones. Y en eso tienen toda la razón, pero aún así hay que decir que uno está en todo su derecho, es decir, que nadie se lo prohibe, mas cuando se tiene un corazón exhuberante y se desea encausar los propios esfuerzos en servicio de los demás, por ejemplo explicando los problemas de la ortografia, y a proposito... ¿cree que aquí hay menos de quince errores?

¿Sí? Ande, vuelva a leer.

8.30.2006

El lenguaje universitario

Hasta aquí tenía que llegar esa obsesión mía con las universidades colombianas, y no sé si esté haciendo el ridículo, pero vamos a suponer que mi lector o lectora sea (o haya sido) estudiante o profesor, ¿cree ese lector o lectora hipotético o hipotética que las palabras resaltadas en color rojo puedan corresponder a errores gramaticales?
______Es triste repetirlo, pero parece que sólo se aprende a ser ridículo, a mostrar en el contexto provinciano que se pertenece a un sector privilegiado, y el tatuaje que se ostenta sólo es una marca infamante en un ambiente menos «lumpen».
______(Por lo demás sobre este mismo tema ya publiqué el año pasado un post, cuyos comentarios son muy aleccionadores. Lo peor que puede ocurrir con vicios como ése es no darles importancia: es por completo imposible convencer a alguien del trasfondo moral de esas cosas, pero al menos deberían comprender que también quienes dicen déjemen creen que reprochárselo es un abuso.)

6.04.2006

O democracia o favoritismo

Me he enterado de que en las elecciones que se celebran hoy en Perú el candidato Alan García, de triste recordación, cuenta con gran favoritismo. Sinceramente no es que me guste su adversario, incluso deseo que gane García, pero no por favoritismo, así no se vale. Tiene que haber equidad y juego limpio. Si eso falta por completo, ahí sí que la democracia está amenazada.
______Pero lo que más me molesta, y ahí sí falla mi compromiso cívico, es que nadie explica quién concede a tal personaje el tal «favoritismo»:
m. 1. Preferencia dada al favor sobre el mérito o la equidad, especialmente cuando aquella es habitual o predominante.
______Claro que aquí habría que detenerse a ver qué es «favor». O tal vez mejor ir a la palabra de la que deriva favoritismo, «favorito»:
adj. 1. Estimado y apreciado con preferencia.
2. Se dice de la persona, animal o entidad a que se atribuye la mayor probabilidad de ganar en una competición. U. t. c. s.
3. m. y f. Persona que tiene privanza con un rey o personaje.
______Resulta más bien evidente que el «trato de favor» no puede corresponder a la segunda acepción, porque el «favorito» para ganar una competición suele serlo por su mérito. «Montoya partió como favorito pero al final del Mundial terminó en décima posición porque los organizadores obraron con favoritismo respecto a otros corredores.»
______De modo que la acepción que queda, dada la vaguedad de la primera, es la de «persona que tiene privanza...». Esta palabra también aparece como una definición de «favor», y significa:
1. Primer lugar en la gracia y confianza de un príncipe o alto personaje, y, por ext., de cualquier otra persona.
______Con lo que nos encontramos con la clave de la confusión: personas poco aficionadas a la lectura adquieren título de periodistas debido a esa mentalidad del país que fuerza a pensar que se puede hacer cualquier cosa si se tienen recursos para pagarse los estudios y que algo como el idioma se aprende «estudiando», aprendiéndose de memoria datos más bien desagradables para poder aprobar el examen.
______Y así las diversas acepciones de «favorito» se confunden en el término derivado. Dentro de poco va a resultar también que el favoritismo es el vicio de pedir favores, para lo cual el «pagano» puede convertirse antes en «favorito».

5.31.2006

Soneto para un hombre reelecto

El presidente ha sido reelecto
Y me parece una buena noticia
Pues es un hombre que tiene pericia
Y el rumbo malo más bien lo ha correcto.

Era una ocasión de verdad propicia
Y los ciudadanos, según he colecto
Piensan que si él rige estará bien recto
Tanto el presupuesto como la milicia.

Si por el destino uno ha sido electo
Para que denuncie tanta estulticia,
Tendrá que encargarse de este imperfecto

Pues los que corrompen hasta la justicia
Dicen que no es bueno Uribe reelecto:
Es lo que les dicta su madre nutricia.

5.19.2006

Ridículo Ricardo están locos

En términos generales hay un nivel de la expresión en el que los errores son más graves, ese nivel es el del habla. Hay personas con las que se podría conversar maravillosamente, que sabrían muy bien de qué hablan y escogerían los mejores términos para cada noción, pero al pasar a la escritura se descubre que sus conocimientos ortográficos son penosos. Esta página está más dedicada a comentar los errores que se cometen al hablar que los escritos, pero como en cierta medida ya se agotaron los más graves, quiero ocuparme de uno relacionado con la escritura.
______Respecto a la ortografía, yo creo que en su aprendizaje hay un componente de memoria visual, pero sobre todo una relación con las letras escritas. Hace poco leí un post de un señor que declaraba no leer y sin embargo tener lectores, y puedo constatar que su ortografía es excelente. En realidad es normal: por una parte puede tener una memoria notable, puede haber hecho muy bien la educación primaria, haber leído copiosamente en la época escolar... o simplemente, como leí hace poco en otro blog, tener la compulsión de leer cualquier cosa, las cajas de fósforos, las tarjetas de visita, cualquier texto escrito en los márgenes de un plano, etc. La relación con las letras escritas tiene algo compulsivo, y por eso puede haber personas que leen con bastante frecuencia textos elevados y difíciles y sin embargo tienen una ortografía espantosa: lo que los atrae no son las letras sino los pensamientos representados por ellas.
_____Y ya puestos a hablar de lo que leo en los blogs y resuelto a no hacer perder más tiempo en digresiones a mi lector o lectora, tengo que citar algo que acabo de leer en un comentario a un post. Dice «Claro Gonzalo...». Es una cosa muy frecuente en los textos escritos y sobre la que todo el que escribe textos urgentes, como posts o comentarios en blogs, debería estar atento. Ese «caso» en que uno se dirige a una persona usando su nombre propio o alguno que aluda a su condición («hombre», «doctor», «señorita», etc.) se llama vocativo, y exige el uso de comas antes y después.
_____Lo comento porque es uno de los errores de escritura más frecuentes que conozco. El «Claro» de la frase citada pierde su condición de adverbio («ciertamente») y se convierte en adjetivo que califica a Gonzalo («esclarecido»). Y es importante que nos acordemos de esa coma, porque podrán darse casos como el del cura que cuenta que ante la orden de Jesucristo Lázaro se levantó y andó. Cuando el sacristán le aclara el error, «Anduvo, huevón», el cura se corrige: «Anduvo huevón un tiempo, pero luego empezó a andar bien».

4.02.2006

Respuestas correctas en caso de ser abusado

Hay verbos transitivos y verbos intransitivos, los primeros exigen un complemento directo que alude al objeto sobre el que se lleva a cabo la acción. Un ejemplo de verbo transitivo es «decir», resultaría absurdo sin su complemento. «Se pasaba las tardes diciendo y diciendo», es una frase sin sentido. Lo mismo que «recorrer», «En esta vida no ha hecho otra cosa que recorrer», es una frase disparatada, propia por ejemplo de un estudiante de español que confunde el verbo.
______Respecto a los verbos intransitivos, ya señalé el caso de «delirar» en el post sobre la novela de William Ospina, pero son muchos y hasta el hablante más torpe detectaría el error si proviniera de una persona sin poder. La licencia del literato altisonante se parece a la gracia de una coqueta que cojea para que le miren las piernas, y forma parte de ese «oficio de doctores» que no consiste en otra cosa que en «descrestar calentanos» y marcar la distancia de la jerarquía social. Al respecto resulta muy llamativo que según Nietzsche la calidad de aristócrata de Voltaire se manifestara precisamente en que nunca se encontraba ningún término de jerga ni desconcertante en su prosa. El trópico es pueril.
______De modo que, como ocurre con la mayoría de las cuestiones relativas al idioma, todo el mundo sabe cómo se dicen y pocos conocen los nombres gramaticales. Nadie abre un libro en el que un párrafo comienza: «Juan poseía y era al mismo tiempo generoso», salvo que el párrafo anterior hubiera dejado muy claro qué era lo que podía poseer Juan.
______Pero hay verbos intransitivos que se usan a veces como transitivos, sobre todo en el registro coloquial. «Se pasan el día hablando bobadas» es un caso en el que «hablar» tiene un complemento, «bobadas», que en otros casos, cuando se usa como intransitivo, no tiene: «Habla hasta por los codos». Tampoco es algo que induzca a confusión. Además ocurre que cuando una acción intransitiva afecta a un objeto, el verbo va acompañado de una preposición: «Pienso en ti» («Te pienso» es inadmisible en un lenguaje esmerado), «Caminaron por la alameda» (por nada del mundo «La caminaron»), «Estuvimos hablando de ella» (y no «La estuvimos hablando»).
______Lo que pasa es que la falta de lectura, el esnobismo y la superioridad que se atribuye al inglés pueden llevar a confusión en algunos casos, como en el de ese verbo, «abusar»:
abusar. (De «abuso»). 1. intr. Usar mal, excesiva, injusta, impropia o indebidamente de algo o de alguien. «Abusaba de su autoridad.» 2. intr. Hacer objeto de trato deshonesto a una persona de menor experiencia, fuerza o poder. «Abusó de un menor.» (DRAE)

______Cada vez se oye y sobre todo se lee más que una persona fue abusada, cosa que en inglés estaría bien:

abuse vt 1 a (use wrongly) [power / person / hospitality] abusar de b [child / woman] maltratar; (sexually) abusar de; many children had been sexually abused muchos niños habían sufrido abusos deshonestos. 2 (insult) insultar. (Dicc. Oxford).

______La abreviatura «intr.» que precede a la definición en el Diccionario de la Academia significa «intransitivo», mientras que «vt», en el diccionario inglés quiere decir «verbo transitivo». La ligereza de algún traductor, la ineptitud de los correctores y la falta de hábito lector determinan que ese término, ya una avanzadilla del «spanglish», llegue a aparecer hasta en las columnas de prensa.


2.06.2006

Un servicio de consultas lingüísticas para usuarios de blogs

Una lectora habitual de este blog me reprochaba recientemente que no lo actualizara. Le expliqué que el principal motivo de tal conducta es que ya había abordado todas las cuestiones del habla cotidiana que me parecen graves.
______Ojalá hubiera una buena cantidad de personas que se interesaran por esos asuntos, seguro que la influencia del esfuerzo por desaprobar esas expresiones terminaría desterrándolas del uso.
______Por desgracia, lo que uno se encuentra sin remedio a todas horas entre colombianos son los avispados que desde una oronda superioridad antiortográfica decretan la mutabilidad del lenguaje: es que la barbarie es más natural que la civilización, por eso es como tan "escuálido" el esfuerzo de combatir esos malos usos.
______Pero quería poner este post como el anuncio de una buena noticia: para los interesados en resolver sus dudas sobre el uso del español, particularmente para los usuarios de blogs, hemos creado un servicio de consultas lingüísticas en la blogoteca, y allá invitamos a todos a plantear sus consultas.

12.03.2005

La inconsistencia de un grupo embarazado

En una ocasión le escribí al periodista Mauricio Vargas protestando por un «se los» impropio de su revista (valga la zalamería). Él me contestó a su vez corrigiéndome por poner en plural el verbo en una oración cuyo sujeto era «la mayor parte de los cartageneros», y cuando le repliqué que así era como recomendaba usar el nombre en esos casos el «Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española» del profesor Manuel Seco, de la Real Academia Española de la Lengua (en una respuesta a este post copiaré el texto), me explicó que una amiga suya, estudiosa del castellano, le había reprochado usar un plural en un caso semejante.
______Un tema como la concordancia de los nombres colectivos no es lo más apropiado para este blog, dedicado a denunciar y combatir errores que hacen pensar en un fracaso de la Escuela Primaria (pese a que la mayoría de los colombianos los comparten). Y de hecho es algo más bien problemático. Buscando en google “la mayoría de” aparecen casi alternadas las frases con verbo en singular y en plural, si bien el segundo caso tiende a estar con más frecuencia en las páginas de los organismos y medios más prestigiosos.
______Pero a raíz de mi anterior post apareció una respuesta de una amable colaboradora de esta página denunciando no sólo el error de poner el verbo en plural, sino su presencia repetida en ese post. Vale la pena atender al comentario en cuestión:


Permítaseme agregar otra «incorrección», una que encuentro cada vez más frecuentemente en los blogs. Se trata de la confusión entre sujeto lógico y sujeto gramatical. La concordancia en español, según indican las más estrictas normas sintácticas, debe establecerse siguiendo las leyes de la gramática, y no las de la lógica. Entonces, supongamos el siguiente sujeto: «la mayoría de mis amigos». Si bien es un sujeto que tiene un referente plural (un subconjunto dentro del conjunto de mis amigos), el núcleo sintáctico del sujeto es un nombre en singular («mayoría») y deberá regir, por tanto, un verbo en singular. Sin embargo, muchos webloggers confundidos tienden a establecer la concordancia no entre el verbo y el núcleo del sujeto (como indican las reglas) sino entre el verbo y el núcleo del modificador del sujeto. Es notable la frecuencia de este «error». Mire si no estos ejemplos, tomados de un mismo post:

“Pero la mayoría de los colombianos usan…” (punto 1)
“Pero la mayoría de los colombianos dirían…” (punto 2)
“Pero la mayoría de los colombianos dicen…” (punto 3)
“Pero la mayoría de los colombianos [...] obvian la preposición…”
(punto 4)
“Pero la mayoría de los colombianos tienden a usar expresiones…” (punto 5)
“La mayoría de los colombianos [...] tienden a preferir…” (punto 6)
“Es un error en el que no sólo incurren la mayoría de los colombianos…” (punto 7)
“La mayor parte de estos errores son comunes a la mayoría de los
colombianos.” (punto 8)

______Sorprendentemente, en el punto 9 del mismo post, se acierta en la forma “canónica”, “La mayoría de los colombianos incurre en ese "error” ilustrando que hay inseguridad e inconsistencia al respecto (típicas de todo cambio lingüístico en progreso).
______Este fenómeno se conoce en teoría de la sintaxis como “attraction in number agreement”. Por supuesto que a mí me parece un “error” completamente intrascendente y me parece muy lógico que suceda. Y no creo que deba “combatirse”. Pero ya que usted es tan estricto con el cumplimiento de las normas sintácticas, se me ocurrió que podría interesarle. Si se pone a pensar, es un caso muy parecido al de “se los dije”: una idea de pluralidad que se manifiesta morfológicamente donde no corresponde.
______Cordiales saludos desde el brioso corcel de la rebelión lingüística.

______En esta respuesta hay una parte que corresponde a una polémica desarrollada en las respuestas al post «Tiene sentido la corrección lingüística», y antes en el blog del Juglar del Zipa, y de ahí la insistencia en descalificar mi lista de «errores», que según Mer son parte de un (¿fascinante?) proceso de cambio lingüístico y a mí me parecen muestras de indigencia intelectual, como ya he dicho, de fracaso de la Escuela Primaria (lo de «inconsistencia» es otra cosa, es un avance en el aprendizaje del «spanglish»).
______Respecto a esa polémica, repetiré lo que dije en el primer post que puse en el blog del Juglar del Zipa, que las lenguas tienen un sistema lógico que se va perfeccionando con el uso y con las gramáticas y no va cambiando según el capricho de las generaciones. Ciertamente cuando determinada norma gramatical violenta la lógica se dan cambios que permiten perfeccionar el corpus normativo. No es que cambie porque los analfabetos no pueden aprender a conjugar los verbos. Por ejemplo Mer compara la falta de concordancia en esos casos con el uso de «se los dije», cosa que está vetada en cualquier medio o editorial que se respete (salvo en nuestro muladar, donde el periodista Vargas escribe «se lo dije» y el corrector daña el texto).
______Y ese tema de la necesidad de coherencia me lleva al caso concreto de los nombres colectivos, respecto de los cuales todo se presta a la polémica, pues son plurales pero su nombre es singular. No obstante, es inimaginable que en ninguna época ninguna persona que no fuera definitivamente tarada aceptara que el conjunto de las niñas abandonadas se vuelve prostituto, o que el grupo de turistas «gringas» que viaja a Colombia regresa embarazado. (No puedo dejar de registrar un recuerdo juvenil, una campaña de publicidad para que se acogiera a los turistas se basaba en el eslogan «Turista satisfecho trae más turistas» y aparecía una dama con gafas oscuras y aire distraído. No tardó en aparecer en los buses la correspondiente calcomanía con la dama embarazada y el eslogan, que tenía un sentido un poco diferente.)
______Pero en fin: la polémica es elevada y nos permite aprender a admirar los procesos históricos de las lenguas, pero Gazapping es una página en la que se pretende combatir el mal uso del idioma, por lo que conviene ir al grano. ¿Cómo se debe conjugar el verbo en caso de nombres colectivos?
______Al respecto, el Diccionario de María Moliner, escrito hacia 1950, señala:

Verbo con sujeto colectivo. Con un sujeto colectivo puede ir el verbo en plural, de acuerdo con la construcción «ad sensum»: «Acudían a él infinidad [una infinidad] de personas en demanda de ayuda».
Los colectivos con un complemento en plural con «de» llevan el verbo en plural: «Cierta clase de personas lo prefieren así». Pero si el colectivo expresa parte, puede llevarlo en singular o en plural: La mayor parte de las naves se hundió [se hundieron]. Aunque el complemento del colectivo quede implícito: La mitad se volvió a su casa [se volvieron a sus casas].
______Es decir, esta respetadísima lexicógrafa consideraba normativo que el verbo fuera en plural en la frase citada. También el ejemplo que da en la definición de «mayoría» es: «La mayoría de los españoles son morenos». Es de elemental lógica, a nadie se le ocurriría atribuirle piel a una cosa como la mayoría (La mayoría de los españoles es morena). Sólo desde un «rebeldismo» asumido como «identidad» (en realidad como marca de clase) es concebible que alguien defienda el apego a rajatabla a la concordancia formal en singular cuando el sentido del nombre es plural.
______Lástima que no tenga acceso ni a la «Gramática de la RAE» ni al «Diccionario de dudas panhispánico», seguro que en ambos textos recomiendan usar el nombre en plural, aunque es una cuestión que en cada caso presenta diferentes matices y a menudo induce a confusiones, como en el punto 9 de mi post de ayer. Ni siquiera es algo importante para quien ve a sus compatriotas hacer el ridículo y mostrar su falta de hábito lector en cuanto abren la boca o redactan una frase.


12.02.2005

Diez datos importantes para los blogueros

Lo que más me gustaría es que este blog fuera útil a la gente que escribe blogs para mejorar su escritura y que de ese modo los argumentos fluyeran sin la obstrucción de las diferencias de nivel cultural ni las confusiones derivadas de un conocimiento rudimentario del idioma. Creo que es algo que está al alcance de cualquiera, menos de los que observan las lenguas desde la atalaya de un saber ecuánime y ven todas las innovaciones como cambios deseables (perdón por la redundancia, a esa gente se la podría definir como «los que aplauden los cambios y nunca cambian»).
______En ese sentido, este blog no es igual a otros porque los lectores nuevos encuentran las cuestiones más importantes en los posts más antiguos. Me gustaría que se considerara una llamada de atención sobre algunos usos mejorables, cosa que, repito, sólo requiere prestar un poco de atención.
______Por eso intentaré hacer una lista jerárquica de los errores más graves, algo que cualquier lector puede leer en pocos minutos y plantearse corregir si nota que es algo que hasta ahora usaba. Sin duda esos errores son obvios para la mayoría de los lectores, pero desgraciadamente no ocurre con la mayoría de los colombianos: si consiguiéramos al menos a partir de la blogosfera mejorar poco a poco el lenguaje, podríamos estar orgullosos.
______Quien tenga interés en profundizar en esas cuestiones debería leerse los posts antiguos, y también prestar atención al Archivo, donde encontrará una lista larga de incorrecciones frecuentes y un glosario de falsos amigos.

--> 1. Los verbos en español en la conjugación de presente de tercera persona de plural («ellos», «ellas», «esos», «esas», «aquellos», «aquellas», «estos», «estas», «ustedes») terminan en n. En ciertos casos llevan una forma de pronombre: se - me - te - le. Por tanto ningún verbo termina en sen - men - len. Pero la mayoría de los colombianos usan esas formas: «delen», «siéntesen», póngamen», «hágasen los bobos». ¿Por qué eso? Yo creo que es porque no les gusta «VERSEN» como lo que son. Esto es raro en la blogosfera, pero por si acaso es mejor saberlo, recordarlo, combatirlo...

--> 2. El complemento directo de los nombres plurales se expresa por la partícula los y el complemento indirecto por la partícula les. Cuando deben ir juntas ambas formas, se reemplaza «les» por se: «Explico este problema a los lectores» = «Se lo explico». «Lo» expresa el complemento directo de «explico», eso que explico es sólo una cosa, por eso va en singular. Pero la mayoría de los colombianos dirían en esa ocasión «Se los explico». Tan terrible es esa confusión que un... lector me copió con jerga triunfal esta frase de García Márquez:
______«Su castellano enrevesado fue asombro de poetas, desde el día memorable en que encontró los fósforos que se le habían perdido al tío Juan de Dios y se los devolvió con su jerga triunfal:
______-Aquí estoy, fósforo tuyo».
______Es sólo un caso de nuestro mundo, que se expresa en el lenguaje. Ese... lector ni siquiera se toma el trabajo de entender que «se los» es correcto cuando el objeto o complemento directo es plural, como es el caso, sino que cabalgando el corcel de la rebelión lingüística viene a descalificar lo que no ha entendido. [Más sobre este tema...]

--> 3. El verbo «haber» no se conjuga delante de sustantivos sino de otros verbos. Pero la mayoría de los colombianos dicen «habían varias posibilidades», «habíamos cuatro», hubieron muchos escándalos», «pueden haber problemas», «habrán días mejores». La causa de ese error es la confusión con respecto a la forma hay, que va delante de nombres singulares y también plurales: lo correcto es usar siempre formas singulares: «habrá días mejores», «puede haber problemas», «hubo muchos escándalos», «había conmigo cuatro» («éramos cuatro»), «había varias posibilidades». [Más sobre este tema...]

--> 4. Ciertas construcciones verbales usan la preposición «de», algunos verbos, como «acordarse» «alegrarse»(«de algo»), y sobre todo perífrasis verbales, como «darse cuenta», «estar seguro», «ser consciente» («de algo»). Pero la mayoría de los colombianos en las frases en que a estas construcciones sigue una frase subordinada introducida por la conjunción «que», obvian la preposición «de», de modo que se oyen frases como «Me di cuenta que era tarde», «Estoy seguro que no lo sabe nadie», «se alegró que la saludara». O bien se introduce un «de que» en casos en que el verbo no lo lleva: «Pienso de que no lo aprenderé». [Más sobre este tema...]

--> 5. En español los adverbios (las palabras que califican a los adjetivos y a los verbos, como los terminados en «-mente») no tienen género, no hay un «nunca» masculino ni un «siempre» femenino, aunque puede que sí haya un «no» femenino, pero eso no forma parte de la correccion lingüística. Pero la mayoría de los colombianos tienden a usar expresiones como «delante mío», «encima suyo», «detrás nuestro», etc. En esos casos se debería decir «Encima de mí», etc., aunque en la mayoría de los casos no hace falta: «Detrás venían los dos atracadores con sus cuchillos pero yo corría más rápido». [Más sobre este tema...]

--> 6. La mayoría de los colombianos, sobre todo los que tienen educación, tienden a preferir las formas más aparatosas de expresión, los verbos más largos, como «utilizar» en lugar de «usar», «realizar» en lugar de «hacer», «desear» en lugar de «querer», «poseer» en lugar de «tener», «escuchar» en lugar de «oír» (son cosas bien diferentes), «colocar» en lugar de «poner», «cancelar» en lugar de «pagar», «extraer» en lugar de «sacar» o «finalizar» en lugar de «terminar». Es una tontería pensar que esas palabras largas son más elegantes o más «cultas», y a menudo se hace el ridículo usándolas. [Más sobre este tema...]

--> 7. El «que» galicado es un viejo vicio que se difundió por influencia del francés y que predomina en toda Latinoamérica. Se trata de confundir el pronombre relativo «que» («El que no trabaja no come») con la conjunción «que» («Dicen que por las noches no más se le iba en puro tomar»), o bien de usar «que» en casos en que debería decirse «como», «donde», «cuando». Es un error en el que no sólo incurren la mayoría de los colombianos sino casi todos los escritores latinoamericanos, pero eso no lo legitima. Es fácil al hablar y escribir prestar atención a los casos en que «es que», «fue que» se pueden suprimir: «Por eso es que dudo» («Es por eso que dudo») en buen romance sería «Por eso [es por lo que] dudo», «Entonces fue que llegaron» («Fue entonces que llegaron») en buen romance sería «Entonces [fue cuando] llegaron», etc. [Más sobre este tema...]

--> 8. Con frecuencia se ven en los blogs errores gramaticales derivados de una incorrecta comprensión de la escritura y de la separación de sílabas. Pocos editores distinguen con acierto «si no» («if not») de «sino» («but»), «entorno» («ambiente») de «en torno» («alrededor»), «sobretodo» (abrigo) de «sobre todo», «haber» (verbo) de «a ver» («muéstreme»). La mayor parte de estos errores son comunes a la mayoría de los colombianos. [Más sobre este tema...]

--> 9. Un vicio muy desagradable que se ha difundido en Colombia en las últimas décadas es el de suprimir las terminaciones «me», «se», «te» en frases en que hay dos verbos que las llevan: «Déjenme quejar» «no me ayudan a afeitar». La mayoría de los colombianos incurre en ese error, que violenta el sentido de los verbos, pues «acordarse» no es lo mismo que «acordar». Otro problema parecido es añadir «se» a la expresión «darle a uno la gana». Otra cosa que valdría la pena desterrar. [Más sobre este tema...]

--> 10 El último lugar quería asignarlo al viejo «entre más» (para comparar lo correcto es «cuanto más», «cuantos, cuántas, más»), pero hay una cosa que veo cada vez más en textos escritos por colombianos, y es la incapacidad de acordarse de poner dos erres en las palabras compuestas en las que la segunda palabra empiece por r, como «ciclorrutas». Creo que es lo más particular de la blogosfera que he encontrado, algo que en otros lugares resultaría incomprensible. [Más sobre este tema...]

11.17.2005

¿Tiene sentido la corrección lingüística?

Tras una discusión generada en el blog del Juglar del Zipa los argumentos se fueron dilatando de tal modo que copiaré como respuesta a este post los últimos comentarios y seguiré contestando a los que escribieron ahí.

Advertencia: algunos participantes han encontrado tendencioso el título de este post, pues les parece que no es lo que se está discutiendo. Como desde mi punto de vista sí es lo que se está discutiendo, sugiero a quien se interese por la discusión evaluar por sí mismo si se trata de eso o si no.

11.06.2005

Ensoñando prosas y férreos vaivenes

Tienen toda la razón los que dicen que la literatura refleja mejor que nada a una sociedad, pero esa afirmación no debe entenderse como que todos los que se dedican a ella tengan grandes rasgos en común con Dante, pues la comparación vendría a ser como si el vendedor de basuco quisiera ponerse al nivel del dueño de Carrefour y reivindicar las virtudes del comercio.
______La cosa cierta es que quien quiera entender a Colombia tiene que prestar atención a la literatura que se produce, tanto en el pasado como ahora. Si bien no todos los artífices son Dante, todos son representativos de su sociedad y de su tiempo. Es decir, ese papel de la literatura no se debe entender como que la obra escrita reproduzca un mundo, sino que es parte de él. El escritor es el testigo, pero también es el testimonio.
______Una columna reciente de Eduardo Escobar me llamó la atención sobre la novela de William Ospina, de la que «El Tiempo» publica un capítulo. Y allá fui, lleno de curiosidad pues el novelista es inolvidable para mí después de firmar una «Carta abierta a las FARC» en la que les atribuía un gran papel en el futuro de Colombia y les reprochaba que secuestraran gente de clase media, como si secuestrar potentados sí fuera legítimo.
______Quiero aclarar con eso que mi punto de vista no es neutral respecto del escritor-personaje. Tampoco pretendo con este post ejercer la crítica literaria, sino simplemente comentar la prosa del fragmento que publica «El Tiempo». Ignoro si el capítulo publicado es el comienzo de la novela, o si la frase con que comienza pretende ser continuación de la final de un capítulo anterior. En cualquier caso nos encontramos con el mismo torpe artificio:

Pero esa historia, que es también la mía, había comenzado casi veinte años atrás

Pero esa historia, que es también la mía, había comenzado casi veinte años atrás, en una noche tabernaria de Panamá, cuando tres hombres audaces y ya maduros se jugaron su último aliento delirando una expedición imposible.
______¡El genio literario no podía prescindir de comenzar a mitad de una frase, no vaya a ser que lo estimen inferior al «Finnegans»! Y claro que la frase tendría que arrastrar rasgos que evoquen un texto anterior, por eso tiene que ser la complicada forma «había comenzado». No podría ser «Pero esa historia, que también es la mía, comenzó veinte años antes», quedaría «poco literario», ya veremos qué es eso «literario» que se salva a toda costa.
______No podía venir a ocurrir que el personaje del siglo XVI usara un lenguaje del siglo XVI, ni menos que se expresara con sencillez o claridad: ¿han de ser naturalistas todas las novelas? ¿Por qué no va a haber novelas escritas a la manera de los locuaces abogados bogotanos del siglo XX (¿y XXI?) que tras leer a García Márquez le cogieron el truco a las frases largas y alambicadas, a los adjetivos desconcertantes, al uso diestro del diccionario? ¿Eh? ¿Por qué? ¿Es que estaba cerrado el siglo XVI a las posibilidades del espíritu?
______Los adjetivos escogidos en esta frase dan que pensar, son ajenos a cualquier uso de cualquier época, pero enaltecen la cultura del lector. Lo «tabernario» es lo bajo y soez, lo propio de la taberna, cosa que le interesa muy poco a Ospina pues le basta con que el lector se entere rapidito de que estaban borrachos, pero ¿se imagina alguien tabernas en la época en Panamá? ¿Ha visto el lector un pueblo de 300 habitantes? ¿Cuántas tabernas encuentra ahí? No hablemos del primitivismo de la época.
______Claro que a la distinción que trascienden los adjetivos se añade la amenidad de los lugares comunes, rasgo del lirismo tropical que siempre aparece en esta clase de escritores: «se jugaron su último aliento», ¿no sería el penúltimo, habida cuenta de todo lo que les esperaba? Da igual: el lector ya lleva la fascinación de la frase cortada, la distinción del «había comenzado», la aventura del «audaces y ya maduros», el refinamiento de la «noche tabernaria», hay que darle un respiro con algo que si bien es conocido no resulta propiamente ajeno a sus aspiraciones, en absoluto carente de «literatura», pero en fin: un alivio, hay que prepararlo para la perla siguiente.
______Hace ya varios años, cuando yo ultrajaba y resplandecía en el foro de Caracol (para que vean que yo también puedo usar enumeraciones así), escribí un post explicando de qué manera el reclutamiento de niños sicarios para la justicia social tiene un gran parecido con la seducción de una doncella: la comezón ya está ahí, sólo hace falta un poco de halago, de arte, de efectos oportunos, de un encadenamiento acertado de los temas o motivos... Exactamente eso mismo pasa con la prosa de Ospina, la comezón ya está ahí, la necesidad del lector de integrarse en el mundo de los doctores, de rodearse de cultura como la que exhibe a veces el primo abogado de estrato 6 cuando lo invita a uno a una fiesta a la que asiste incluso algún ex ministro. En cuanto el lector está patidifuso, ya se abre de piernas o mata a alguien, porque se satisface esa necesidad de ascenso social gracias a la cultura.
______Figúrense que esos vergajos no tuvieron mejor ocurrencia que «delirar una expedición imposible». A ver quién se atreve a mejorar la frase, joder. En esa «transitivización» parece resumirse toda la labia manipuladora de nuestros leguleyos. ¿Quién ha oído algo así? El lector de repente se encuentra ante algo superior, ante una magia para la que su entendimiento es insuficiente. Si el lector es artista o estudiante de artes o de letras, la defensa de esa audacia artística lo haría «capaz de matar», como una diciente canción colombiana de otra época.
______Hace tiempo que quiero escribir un post sobre ese gremio de los artistas colombianos porque son los que representan mejor que nadie el sentido último de nuestra sociedad esclavista. En cuanto se los trata un poco, saltando por encima de su inverosímil ignorancia, no se encuentra más que el viejo orgullito del «petimetre» de toda la vida. Son fósiles como la prosa de Ospina, pero siempre se escudan en su título en artes para estar a salvo de ser observados. No hay ningún gremio tan parasitario, tan odioso y, por supuesto, tan unánimemente mamerto como ése. Es que del latinajo medio conocido y mal usado (como «de motu propio» en lugar de «motu proprio»), se pasó a la «instalación» como nuevo disfraz de una dominación que nunca ha tenido otro sustento que la violencia. El artista es el hijo del doctor, y cada generación de parásitos esclavistas es más cruel, más mezquina y más presuntuosa que la anterior.
______En una ocasión Borges se burlaba del historicismo en arte y literatura porque en lugar de prestar atención a la calidad de las obras se fijaba en la novedad: ese aspecto define la actitud de los artistas de una republiqueta de mierda, el que quiera encontrar algo parecido tiene que hurgar en la producción de ciertos países centroamericanos o antillanos. ¡No hay estudiante de letras o de artes que no esté pensando en introducir cambios más importantes que los de James Joyce, Arnold Schönberg o Jackson Pollock, crear un antes y un después! ¡Y para eso todos se inscriben en la corriente de moda, siempre y cuando no comporte mucho trabajo! Lo triste es que uno lleva décadas y décadas viendo reproducirse exactamente eso mismo, cosa que traté de explicar una vez en un comentario en el blog de un necio que interpretó que yo me erigía en portavoz de mi generación. Sin remedio, el artista encuentra un trabajo en el Estado cuando la cosa no resulta y no puede parasitar a otros Estados más ricos. Así consigue integrarse en el estrato 6 y seguir mirando por encima del hombro a los «incultos», por mucho que guarde la secreta humillación de no haber superado a Kandinsky.
______Ese culto de la revolución artística lo comento en relación con el gracioso verbo «delirar» antes de «expediciones», porque la fascinación, la cultura, la audacia de la expresión sólo responde a la valoración de esa clase de licencias y novedades. El que encuentre una sola vez en una obra importante de un clásico, incluido García Márquez, que se use un verbo intransitivo como transitivo, podría contar a los lectores dónde lo encontró. Es que Ospina opera con la audacia del genio, con una licencia liberadora nos lleva más allá de la cárcel del lenguaje y condensa en una palabra eso que significa en el texto a la vez «planear», «soñar», «proyectar», «organizar», etc., con el aspecto onírico de esa aventura americana. Genial.
______Pero no vayan a creer que Jaime Ruiz es menos: con energía modesta y expansiva, obceca prosas que existen laberintos, que mueren gramáticas al ritmo trepidante en que la cándida noche panameña duerme lascivias nunca consumadas ni consumidas tras el fragor de los océanos en la rígida, obscena, pueril anunciación de un destino ya para siempre oculto en el misterio de nuestro pasado.
______Por favor.
______El primero de ellos era Francisco Pizarro, cuya infancia fue tan ruda que sobrevivió amamantado por una cerda en los corrales de Extremadura. El segundo era Diego de Almagro, quien tenía fortuna pero más ambición. Un varón de cuerpo contrahecho, de rostro en el que las partes parecían más grandes que el conjunto, y de valor incomparable. El único hombre blanco que podía seguir y alcanzar a un indio por el rastro, en pleno monte, aunque le llevase gran ventaja, compitiendo con ellos en sigilo y destreza para leer las señales en troncos y lianas. El tercero era el vicario de Panamá, Hernando de Luque, quien sólo sabía que sus dos socios eran capaces de meterse al infierno si les decían que había oro adentro. Hartos de codiciar en vano algún mando en las islas, los tres soportaban su estrecho horizonte bajo los calores del istmo, en las rancherías insalubres donde Pedrarias Dávila, carcomido de envidia, descabezó a Balboa creyendo que así podría arrebatarle su fama y su océano. Pizarro, macizo como un toro y ya de más de cuarenta años, necesitaba jugarse sus restos en una expedición salvadora. Lo desvelaba el relato de cómo su amigo Cortés sometió a Moctezuma, un rey indescifrable que jugaba en un palacio con muñecas, la descripción de un reino de templos feroces y de barcas floridas, y tantos hechos labrados para la leyenda: la tarde suicida en que fueron quemadas las naves para que nadie intentara el regreso, los avatares de la noche triste, proezas escritas en sangre y en oro que se había hecho repetir muchas veces por los testigos. Estaba seguro de que el mar de Balboa sería su fortuna: a Pascual de Andagoya, explorador de las costas lluviosas, indios del Chocó que se arriesgaban por el océano en delgadas canoas le habían hablado de un imperio riquísimo en las costas del sur. Una noche Pizarro compartió aquel rumor con sus dos amigos, y al soplo de leones del vino lo llenó con adornos fantásticos, con riquezas y precisiones que en realidad desconocía. En un rincón penumbroso de la taberna los tres juraron requisar palmo a palmo las costas hasta dar con el reino y repartirse en porciones iguales los tesoros y las dignidades que rindiera la empresa. Parece un cuento de borrachos, y lo sería, si después el destino no les hubiera dado con creces todo lo que tramó su delirio esa noche. Allí mismo concibieron el contrato que más tarde Pizarro firmó con su honda cruz de analfabeta enérgico, al lado de las firmas rebuscadas y temblorosas de sus socios y de los notables de Panamá que lo respaldaban, un contrato en el que volvían a jurar de veinte maneras distintas que todo sería distribuido en tres partes iguales. Y como un refuerzo poderoso, dividieron después en tres partes una hostia consagrada por Luque, para que el lazo irrompible que unía sus esfuerzos fuera el propio cuerpo de Cristo.
______No hay mejor manera de avanzar en la historia que leerla con la solemnidad que le corresponde. Haga el esfuerzo el lector de poner los nudillos del pulgar lo más cerca que puede de las axilas, eleve los codos, los hombros y el cuello y vuelva a leer el párrafo. No hay otro modo. Aunque puede que por partes...
______El primero de ellos era Francisco Pizarro, cuya infancia fue tan ruda que sobrevivió amamantado por una cerda en los corrales de Extremadura.
______Y después se quejan de la falta de imaginación. Tras el breve párrafo inicial el lector ya está lo suficientemente trastornado como para dejar pasar el elemento legendario. ¡La sombra de Rómulo y Remo! Joder.
______El segundo era Diego de Almagro, quien tenía fortuna pero más ambición.
______El elemento críptico que determina la «clase» no necesariamente es la búsqueda de giros largos o palabras raras, también estas elipsis. Bueno, yo he leído varias obras literarias de abogados colombianos en las que eso abunda, «pero muchas más» obras clásicas y traducciones, y eso nunca aparece. En un primer momento el lector no entiende, pero cuando ve qué es, recuerda que tiene que admirar a Ospina. Genial. ¿Que usted no entiende si Almagro tenía más ambición que fortuna, o más ambición que Pizarro? Ese espacio que genera la palabra liberada de los rígidos y globalizadores axiomas de la gramática es el terreno de la imaginación. Un muladar, no exagero.
______Un varón de cuerpo contrahecho, de rostro en el que las partes parecían más grandes que el conjunto, y de valor incomparable. El único hombre blanco que podía seguir y alcanzar a un indio por el rastro, en pleno monte, aunque le llevase gran ventaja, compitiendo con ellos en sigilo y destreza para leer las señales en troncos y lianas.
______Es que ni en Tarzán, tras uno que se alimenta con leche de cerda, el otro es contrahecho y de partes desmesuradas: esos efectos de cómic son los mismos de la prosa, pero el probable lector o sólo está soñando con encontrar un acomodo en el estrato que en justicia le corresponde o en estar al día, sin la laguna en la cultura correspondiente. ¡Hugo, Paco y Luis también aprendieron a descifrar las marcas en los troncos, joder!
______El tercero era el vicario de Panamá, Hernando de Luque, quien sólo sabía que sus dos socios eran capaces de meterse al infierno si les decían que había oro adentro.
______La descripción de la codicia no podía ser más literaria, más digna de la sensibilidad de la época y de la necesidad de recrearla: ¿no les parece que los guionistas de telenovela apreciarán el hallazgo?
______Hartos de codiciar en vano algún mando en las islas, los tres soportaban su estrecho horizonte bajo los calores del istmo, en las rancherías insalubres donde Pedrarias Dávila, carcomido de envidia, descabezó a Balboa creyendo que así podría arrebatarle su fama y su océano.
______El que conozca un poco la historia de Pedrarias tal vez dude de esas motivaciones, sobre todo porque el descubrimiento del Pacífico no añadía mucha precisión sobre sus dimensiones. Pero nuestro lector aprendió en la escuela que Balboa descubrió ese océano, no se le va a dejar de recordar el dato consolador, en medio de «estrechos horizontes», «rancherías insalubres», «codiciar algún mando» y demás amenidades.
______Pizarro, macizo como un toro y ya de más de cuarenta años, necesitaba jugarse sus restos en una expedición salvadora. Lo desvelaba el relato de cómo su amigo Cortés sometió a Moctezuma, un rey indescifrable que jugaba en un palacio con muñecas, la descripción de un reino de templos feroces y de barcas floridas, y tantos hechos labrados para la leyenda: la tarde suicida en que fueron quemadas las naves para que nadie intentara el regreso, los avatares de la noche triste, proezas escritas en sangre y en oro que se había hecho repetir muchas veces por los testigos.
______¡Es que hay tanto! No puede haber prosa de abogado sin lugares comunes deprimentes, como el ser «macizo como un toro», sin alusiones de jerga como «jugarse sus restos», sin imprecisiones ajenas a toda objetividad histórica, como la amistad entre Cortés y Pizarro, sin elementos pintorescos y exagerados, como el rey jugando con muñecas, sin adjetivos absurdos como los «feroces» templos (feroz = que obra con ferocidad y dureza), de imágenes gratas como las barcas floridas... La emoción estética puede llegar al clímax con imágenes inolvidables como las tardes suicidas. La «intelligentsia» local se encuentra ante el gran acontecimiento que en cierto modo la reivindica, que permite al bloguero evocar la ocasión en que habló con el gran novelista o incluso atribuir mérito a su cuentico del mismo estilo.
______Estaba seguro de que el mar de Balboa sería su fortuna: a Pascual de Andagoya, explorador de las costas lluviosas, indios del Chocó que se arriesgaban por el océano en delgadas canoas le habían hablado de un imperio riquísimo en las costas del sur. Una noche Pizarro compartió aquel rumor con sus dos amigos, y al soplo de leones del vino lo llenó con adornos fantásticos, con riquezas y precisiones que en realidad desconocía. En un rincón penumbroso de la taberna los tres juraron requisar palmo a palmo las costas hasta dar con el reino y repartirse en porciones iguales los tesoros y las dignidades que rindiera la empresa. Parece un cuento de borrachos, y lo sería, si después el destino no les hubiera dado con creces todo lo que tramó su delirio esa noche.
______Nótese el encadenamiento de adjetivos y sustantivos, a las costas lluviosas las siguen las delgadas canoas, el imperio riquísimo, los adornos fantásticos, el rincón penumbroso y las porciones iguales. Como ya he dicho, son las amenidades que permiten digerir el soplo de leones del vino y aquello que trama el delirio.
______Allí mismo concibieron el contrato que más tarde Pizarro firmó con su honda cruz de analfabeta enérgico, al lado de las firmas rebuscadas y temblorosas de sus socios y de los notables de Panamá que lo respaldaban, un contrato en el que volvían a jurar de veinte maneras distintas que todo sería distribuido en tres partes iguales. Y como un refuerzo poderoso, dividieron después en tres partes una hostia consagrada por Luque, para que el lazo irrompible que unía sus esfuerzos fuera el propio cuerpo de Cristo.
______Claro que no podía faltar el gazapo, la confusión de géneros («analfabeta» por «analfabeto»), pues el genio local crea sin traicionar a su comunidad, al tiempo que el esfuerzo de adjetivación adquiere características de estreñimiento («firmas rebuscadas y temblorosas») sin apartarse mucho de los lugares comunes («lazos irrompibles»).
______Y sólo con dos párrafos ya salió un post larguísimo, tanto que temo que pocos lectores llegarán hasta aquí. Por lo demás, lo que hay más adelante no es ni mejor ni peor, y créanme que mi escasa educación me veda el disfrute de una prosa tan excelsa. Sinceramente, creo que tampoco tendría mucho que añadir. El lector del libro que lea este post sabrá a qué atenerse, aunque creo que habrá más ofendidos que concordantes.

10.13.2005

La traición de los falsos amigos

¿Debería preocuparme la posibilidad de que el lector ignore este problema de los malditos anglicismos que van deformando día a día nuestro lenguaje? Depende.

Es decir, si mi lector usa el español, habrá entendido que tal vez a mí me preocupa que NO SEPA que existe ese problema. Pero como "ignorar" ya no es lo que era, pues tengo que decir que a mí no me preocupa que ignore en español ese problema, pues nada más agradable y fácil que dar de comer al hambriento, pero me da verdadero terror que la mayoría de la gente viva ignorándolo_ en "spanglish", es decir, HACIENDO CASO OMISO DE ÉL.

Tal vez en política sería más fácil llegar a acuerdos si no hubiera ese malentendido frecuente. El congresista de la oposición clama: "Este gobierno ignora olímpicamente nuestras propuestas", y el partidario del gobierno, aferrado al más exigente purismo lingüístico replica: "Bueno, es que las ignoramos".

Hay cientos de ejemplos de esa penetración cultural imperialista, cada vez más presentes sobre todo entre la gente que se supone culta, y naturalmente la causa es el profundo desconocimiento de los clásicos de nuestra lengua por esa gente y aun los ínfimos niveles de lectura. Me refiero a gente que ha salido de las diez universidades más prestigiosas de Colombia. Por ejemplo, la posibilidad de que haya disparates debidos a la mala traducción es menos probable entre los lectores de Faulkner que entre los de los habituales manuales de superación personal. Los traductores suelen ser más rigurosos.

Recientemente un comentarista de este blog (yo creo que algún día se escribirá "bloc"), Julián Ortega Martínez, me preguntó qué me parecía eso de "aplicar" para una beca. Yo nunca había oído eso. "Aplicar" es lo que se hace con una fórmula, con una inyección, etc. ¿Qué tiene que ver eso con solicitar algo? Claro: yo no tengo relación con el mundo de las becas ni de las universidades de elite, por eso me sorprendí porque un día un amigo me dijo que eso era frecuentísimo y al día siguiente se lo oí decir a otro amigo. ¡Qué barbaridad!

Otro caso lacerante es el término "consistente", torpemente usado hace poco en una columna del ex ministro Juan Manuel Santos. Una cosa sólo puede ser consistente respecto de su propia cohesión, no puede serlo respecto de otra. Parece que no haya ni correctores ni gente suficientemente informada ni siquiera en el entorno de los altos funcionarios.

(A propósito de correctores, hace poco le escribí a Mauricio Vargas protestando por un "se los" espeluznante que leí en una de sus columnas y me respondió que él llevaba mucho tiempo peleando por esa causa, pero que no había nada que hacer con los correctores: el mundo al revés, los correctores reciben los textos bien escritos y los echan a perder.)

¡DESPREOCÚPESE EL LECTOR! A partir de ahora no volverá a tener problemas con los falsos amigos, esas palabras de origen similar que en inglés o francés han llegado a significar algo muy distinto de lo que solíamos entender nosotros. Le basta consultar el impresionante GLOSARIO DE FALSOS AMIGOS que aporta este blog como modesta contribución a la cultura general de las nuevas generaciones.

La verdad es que me da miedo usar cualquier expresión irónica o aun jovial en estas páginas. Hace poco escribí respecto a ese vicio horroroso de quitarle el "me" a los verbos pronominales cuando van acompañados de otro verbo que lo lleva "(permítanme quejar de esa idiotez)":

"Eso de que haya que decir dos veces 'me' que se quede para los de estratos bajos!"

Y me contestó un anónimo:

"Si es por hacerle caso, no me quedaría otra que decir 'me' dos veces. Y a la gran mayoría de la población, también. No, gracias. Lo suyo es como desear más pobreza para el pobre."

Pero en fin: ojalá todo esto haga pensar a algunos.

9.22.2005

Peripecias de un vaso con agua

La historia se repite, en cualquier contexto social aparece alguien que de repente encuentra intolerable que se diga "vaso de agua" cuando se sabe que el vaso es de vidrio.
Siempre queda al final una muestra de lo complejo que es el uso de las preposiciones, en particular ésa: "la caja de Juan", "la caja de cartón", "la caja de juguetes", etc.
Se puede decir que el problema terminaría ahí, de no ser por la nefasta influencia de las malas traducciones del inglés.
Es que en inglés las preposiciones no se usan igual que en español, pero los malos traductores están consiguiendo que ya no sepamos qué leemos ni qué escribimos.
Voy a copiar algo de este mismo blog: en el post dedicado al verbo "odiar" copié una lista de ejemplos de un diccionario inglés. Como éste: "I hate people with loud voices". La traducción que propone el diccionario es "No soporto a la gente que habla a gritos", y es que una traducción literal sería absurda.
Pero es un ejemplo de cómo en inglés las preposiciones tienen otro uso, más amplio, a menudo descriptivo. A menudo una preposición introduce un atributo: "la mujer con el sombrero de flores".
Si leemos "Empujó a la mujer con el sombrero de flores", ese "con" en español va ligado a "empujó", pero en ciertos casos en inglés iría ligado a "mujer". Normalmente diríamos: "empujó a la mujer del sombrero de flores".
El problema es que debido a los malos traductores uno encuentra a menudo frases como "Había pasado noches de desenfrenada pasión con la mujer en la esquina"; "En pocos meses había leído todos los libros en aquella estantería", etc.
Lo mismo pasa con adverbios que tienen el valor de preposiciones, como detrás. Cada vez con más frecuencia se lee "El hombre detrás del trono", etc.
Es uno de los peores vicios que introducen las malas traducciones.

EN RESUMEN: se debe evitar usar las preposiciones cuando se pretende describir algo. En caso de duda, siempre es preferible escoger la preposición "de" (leyó los libros de aquella estantería) o recurrir al pronombre relativo "que" acompañado de un verbo: "los libros que había en aquella estantería".
Quien preste un poco de atención verá muchos casos semejantes en la prensa y también en muchos libros.

9.04.2005

El lenguaje en la "blogósfera"

Primero vamos a considerar el término "blog". Éste deriva de "weblog", "cuaderno de navegación de la red". El nombre "bitácora" corresponde a la jerga de los marineros, y alude a un pequeño armario que iba en los barcos antiguos al lado del timón: "cuaderno de bitácora" es la forma de llamar en jerga a lo que llamaríamos "cuaderno de navegación". Es muy importante recordar ese aspecto de jerga, pues se trata de algo que distancia y genera jerarquía de los hombres de cualquier profesión respecto de los profanos. En un libro de barcos leí que un marino que se respete no debe rebajarse nunca a usar el término "brújula" para referirse al compás.

De modo que tenemos el término "blog" (5.390.000 entradas en páginas en español en google) y por otro lado "bitácora" (2.260.000), más o menos la mitad, quizá menos de la mitad porque algunas entradas de "bitácora" aludirán a la marinería. Pero es que mientras el "blog" sólo es el nombre nuevo en inglés de una cosa nueva, la bitácora es algo que no tiene nada que ver con la informática, salvo yendo como a la deriva de una figura retórica a otra, de la difícil metonimia que se establece entre "bitácora" y "cuaderno de bítácora" (como llamar "chaqueta" a la billetera) a la gastada metáfora de llamar "navegación" al acto de ir de una página de internet a otra. No siempre quien lee un blog está "navegando".

En la resistencia a hablar de "blogs" no sólo está la adhesión al purismo idiomático, sino también... ¡pues lo mismo que hizo del español la lengua en que las tres letras del "log" se convierten en las dieciocho de "cuaderno de bitácora"!, la necesidad de engolamiento y jerga que marque el rango de quien tiene su "bitácora" y mira por encima del hombro a los desgraciados que hasta tendrán que trabajar.

Pero el medio que forma el conjunto de los blogs tiene un nombre que con las bitácoras resultaría un poco más retorcido, aunque la aptitud de los doctores daría para eso, la "bitacorósfera".

La esdrújula la pongo adrede para acentuar el efecto cómico, porque es que así como se buscan términos raros y con muchas sílabas, también se tiende a esdrujulizar cuanta palabra parezca permitirlo. Forma parte de lo mismo.

Tal cosa ocurre con "blogósfera", tal como se llama al medio de los blogs en la revista Semana, por ejemplo en el artículo de Miguel Olaya que aparece en la edición de esta semana.

Vamos a examinar primero en el diccionario las palabras terminadas en "sfera":

Biosfera · cromosfera · atmosfera · atmósfera · noosfera · oosfera · estratosfera · exosfera · fotosfera · hidrosfera · litosfera · magnetosfera · pirosfera y troposfera.

El único caso en que se admite la forma esdrújula, que tampoco es la mejor etimológicamente, es en "atmósfera".

Pero mirémoslo en páginas en español de google: "blogósfera" aparece sólo en 5 de las primeras 100 entradas, correspondiendo las restantes 95 a "blogosfera".

Con lo que sale que "blogosfera" no sólo es más acorde con las normas académicas, sino también de uso más generalizado. y que el término "blog" parece más adecuado y con más futuro que "bitácora".

9.03.2005

Aquello que amo

Tal vez la mayor amenaza que sufra una comunidad sea la falta de literatura, la pérdida de memoria. Hablar de eso es casi hablar directamente de barbarie, pues de no ser por los referentes culturales prestigiados nadie podría estar seguro de que algo está bien planteado o bien escrito. Se termina diciendo cualquier cosa.

Uno nace en cierta época y está expuesto a las modas y usos de su generación, que según el nivel cultural pueden ser atentados brutales contra la lengua.

Si bien el uso de enfermedades para descalificar a personas es más bien antiguo en Colombia (hasta los que ya tienen sus años habrán oído toda la vida hablar de "chanda" como algo o alguien despreciable, a tal punto que la acepción de esa palabra como enfermedad, como "sarna", como en "chandoso", ya es poco conocida), fue la generación que ahora está entre los cuarenta y los cincuenta años la que vio aparecer "gonorrea" y también "piorrea", cierto que en medios marginales, como expresiones con que se insulta o se descalifica.

Y ese uso brutal, ya casi un asesinato, se ha extendido por todos los segmentos bajos de la sociedad, a tal punto que para mucha gente es algo casi normal. ¿Qué pasa si un niño crece creyendo que decir de alguien que es "una gonorrea" es una forma lícita de describir a esa persona?

Si la gente leyera, sobre todo si la gente leyera literatura, ese lenguaje estaría proscrito. Es que ese desarraigo de la gente respecto a su tradición cultural, a los usos que han servido para describir el mundo en su idioma, hace que cada generación se encuentre con una jerga más imprecisa, más dispersa: con menos matices para expresar las cosas. Como lo que uno oye no está contrastado con ningún modelo, es fácil que todo vaya degenerando en esa dirección, por eso ponía el caso de "gonorrea".

En este blog he insistido muchas veces en el papel de la hipercorrección como factor que determina muchos disparates lingüísticos, y ahora empiezo a preguntarme si no habrá otro elemento igualmente dañino: las malas traducciones.

Eso de la influencia del inglés mal traducido en nuestra lengua dará para varios posts, pues tiene muchas vertientes. En esta ocasión quiero hablar de ese verbo, "amar", porque pronto tendremos problemas con él.

Voy a suponer que mi lector o lectora tiene unos veinticinco años de promedio. Esa persona encontraría un poco rara esta frase:

Amo sentarme a la orilla del río a la hora del crepúsculo con una jarra grande de cerveza.

Claro, es que por lo general el que se enamore y le diga a su amada "te amo" resulta un poco cursi, pues ese verbo ya como que se gastó en melodramas y situaciones así. De modo que "amar sentarse" suena a puro disparate.

FALSO: en México ya es normal. Y el motivo por el que empecé hablando de que uno llega al mundo y aprende a vivir asimilándose a lo que encuentra es porque en cambio la persona de mi anterior ejemplo no se sentiría violentada si leyera:

Odio tener que lavarme la cabeza con agua fría.

Una persona de otra generación habría encontrado sencillamente incomprensible esa frase. El odio (1. m. Antipatía y aversión hacia alguna cosa o persona cuyo mal se desea) es una pasión que comprometía, que se atribuía a las almas grandes, no se podía ir malgastando con "lavarse la cabeza con agua fría".

Es muy llamativa la diferencia que hay entre la breve definición de "odio" que da el diccionario de la Academia y los ejemplos de "odiar" que aparecen en el diccionario Oxford bilingüe. Como si los redactores ya dieran por sentado que es lícito "odiar" así:

b (greatly dislike) odiar, detestar;
I really hate it when she talks to me in that tone odio or detesto or no soporto que me hable en ese tono;
I hate people with loud voices no soporto a la gente que habla a gritos;
to hate -ING/to + INF: I hate ironing detesto or odio planchar;
I hate having my hair cut detesto or odio que me corten el pelo;
he hates being touched no soporta que lo toquen;
I hate having to ask you to go, but... siento mucho tener que pedirte que te vayas, pero...;
I hate to disturb you, but... siento mucho tener que molestarte, pero..., perdona que te moleste, pero...

Bueno, lo deseable es usar los términos distintos a "odiar" y "detestar" en todos los casos reseñados. En el de "planchar" da lo mismo: "no soporto planchar", "me molesta mucho planchar", "no me gusta nada planchar", etc.

EN RESUMEN: Los verbos "odiar" y "amar" no deben usarse como sinónimos de "no gustarle a uno algo", o de "gustar", etc.

9.01.2005

Sólo le pido una cosa a quienes lean este post

Que por favor contesten a este brevísimo post, que digan qué les parece, si ven algo raro. No importa que usen otros nombres o sean anónimos, pero que todos los que abran la página digan algo.

A fin de cuentas, si entraron aquí lo normal es que les interese discutir sobre los problemas que afronta quien quiere expresarse bien en español.

8.14.2005

¿Nunca has visto virutas en las ciclorutas?

Una norma básica del español, sin la cual la lengua sería mucho más complicada, es que cualquiera que vea escrito algo debe saber cómo se pronuncia. Eso tiene alguna excepción en palabras de origen extranjero o derivadas de un nombre, como "hegelianismo", que se pronuncia "jeguelianismo" y no "ejelianismo", pero son casos particulares.

Por tanto, en Bogotá muchísima gente se estará preguntando si ha habido un cambio tan drástico, porque los avisos en que se señalan esas vías construidas en tiempos de Peñalosa usan sólo una "r" y por tanto su pronunciación sería como "viruta".

Y resulta que las palabras compuestas cuyo segundo término empiece con "r" usan dos veces esta letra cuando el primer término termine en vocal: "contrarrevolución", "irreal", "antirrábica", etc.

Yo propongo una apuesta que ganaría pero que nadie va a aceptar: que la persona que redactó esos avisos tiene un título universitario y está convencida de que lo que hace falta en el país es educación. ¿Qué educación va a haber si la gente no hace bien la escuela primaria y sin embargo llega a tener puestos de poder? Quien más necesita educación es esa persona, pero de momento en su cargo debería estar alguien que cumpliera esos mínimos.

Me impresiona tanta gente que quiere dar buena imagen del país y no ven que un extranjero que llegue a Bogotá y lea eso sentirá un desprecio infinito.

8.10.2005

Arte mayor

En poesía se llama "arte mayor" a los versos de más de ocho sílabas y "arte menor" a los de ocho o menos. Se supone que dar consistencia y ritmo a versos largos es más difícil que hacerlo con versos cortos.

He puesto ese título porque tal vez la forma más característica de la vacuidad en el lenguaje sea esa afición a las palabras que tienen muchas sílabas. Ya puse varios ejemplos en el inventario de la hipercorrección, pero el tema da para mucho. La gente que tiene relación con el medio universitario o con el burocrático estará acostumbrada a esos textos de prosa ortopédica y estreñida en que la falta de contenido se suple con el exceso de sílabas.

Éste es un artículo publicado en un diario español que incide sobre el tema y es una lectura francamente recomendable.


8.09.2005

Entre más viejo más pendejo

El difunto Alfredo Iriarte señaló repetidamente el vicio de usar la preposición "entre" para construir la cláusula de comparación que normalmente se expresa en español por la partícula "cuanto más".

Es verdad que muchas construcciones que parten de preposiciones no tienen un sentido lógico muy demostrable, pero en este caso la noción de "cuanto" define la relación de una cosa con otra, de "viejo" y "pendejo" en el título del post. Es decir: "en la misma medida". "En la misma medida en que envejece se hace más pendejo."

También se admite, aunque el diccionario de María Moliner la define como "popular", la construcción "mientras más". Lo que suena a puro disparate en cuanto se sale de Colombia es entre más.

He buscado el uso de esas tres expresiones en google en algunos países hispanoamericanos significativos y el resultado ha sido éste:

México: "mientras más" = 22.300 / "cuanto más" = 24.000 / "cuantos más" = 5.720 / "cuantas más" = 889 / "entre más" = 39.500

Colombia: "mientras más" = 4.290 / "cuanto más" = 5.420 / "cuantos más" = 908 / "cuantas más" = 196 / "entre más" = 8.490

Argentina: "mientras más" = 20.500 / "cuanto más" = 91.300 / "cuantos más" = 9.190 / "cuantas más" = 5.060 / "entre más" = 11.300

Venezuela: "mientras más" = 6.820 / "cuanto más" = 5.200 / "cuantos más" = 1.590 / "cuantas más" = 280 / "entre más" = 951

Chile: "mientras más" = 28.300 / "cuanto más" = 18.100 / "cuantos más" = 519 / "cuantas más" = 663 / "entre más" = 5.440

Se observa que sólo en México y Colombia predomina la expresión "entre más", alrededor de un 60 % más que "cuanto más" en google, mientras que en Argentina y Venezuela es alrededor de una octava parte de las apariciones de "cuanto más". En Chile y Venezuela hay más apariciones de "mientras más" que de cualquiera otra de las dos formas.

Se debe tener en cuenta que en esa estadística apresurada se cuentan las expresiones en que "entre más" no corresponde a ninguna comparación: "Mi hija fue elegida para hacer de Ofelia 'entre más' de trescientas candidatas". Pero ese uso será más o menos igual en todos los países de habla española, por lo que se puede deducir que las apariciones de la expresión en Venezuela y Argentina tienen que ver con ese sentido.

Cada vez que vayamos a usar la expresión entre más, al menos en las producciones escritas, debemos recordar que es preferible "cuanto más".

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